Talud se desploma sobre una vivienda de familia humilde

Ibarra. “Una gran cantidad de tierra cayó sobre mi casa, de esto ya son más de 15 días. Mi vivienda era de bloque. En el momento en que se cayó estuvimos yo y mi papá pero salimos corriendo. Las autoridades del Municipio no han venido, las que vinieron a tratar de ver qué nos había pasado fueron las autoridades de Yachay”, dijo Marcia Eusebia Congo, ciudadana afectada que ahora se encuentra con todas sus pertenencias en la casa comunal del sector de Tapiapamba.

Sobre el mismo tema. “Lo que se cayó no es un muro, es una roca con tierra que estaba movida, hemos estado pidiendo a las autoridades que nos den haciendo un muro para tener un poco de tranquilidad, pero en el Municipio nos han dicho que no hay plata y seguimos olvidados y usted observa ahora lo que está pasando”, dijo Bolívar Du-bal Mina, presidente de este sector.

El dirigente del barrio considera que otra vivienda adjunta también está en peligro porque el derrumbo continúa.

“Hay más casas que también tienen este mismo problema, por la falta de los muros”, dijo el ciudadano.

Un sector olvidado. Pero los pobladores coinciden en que el poco apoyo que les llega al sector, es por parte de la Empresa Siembra EP, antes Yachay EP. Cerca al inmueble destruido se encuentran unas piedras grandes, esas, según los pobladores, fueron trasladadas por miembros de la Empresa Siembra, con el objetivo de que sean utilizadas para la construcción de los muros.

Otro problema. Pero llegar a Tapiapamba no es nada fácil, no por la distancia ya que está a pocos kilómetros de la Universidad Yachay, sino por el mal estado de sus vías.

No existen cunetas en su mayor parte. Es una vía lastrada en un trayecto y empedrada en otro. No disponen de transporte y los estudiantes salen caminando desde este sector hasta las unidades educativas en las que estudian en el poblado de Urcuquí.

La ciudadanía del sector dice que el fluido eléctrico también es irregular, aseguran que por momentos el servicio se suspende sin previo aviso en el sector.

Requieren atención. Es un sitio donde la pobreza es visible. Son más de 100 familias que pertenecen a la etnia afroecuatoriana que se asentaron en esta zona.

A primera vista el pueblo está desolado. Unas 60 casas, aproximadamente, rodean una montaña y por los fuertes ventarrones, el polvo se queda impregnado en la piel. Ese es el panorama que se vive al momento de llegar a este sector del cantón Urcuquí.