Tallado en madera es un arte que tiende a morir

Ibarra. Neptalí Suárez es un artesano de San Antonio de Ibarra que se dedica al tallado de madera desde los quince años de edad. Ahora, a sus 82 años, tiene tres hijos. Todos son profesionales pero ninguno de ellos conserva la tradición de la familia.

Amenazas. El reconocido tallado en madera de San Antonio de Ibarra, que ha llegado hasta los templos religiosos más famosos del mundo, corre el riesgo de desaparecer debido a que los jóvenes tienen poco interés para conservar la tradición.

La modernidad, pero también el olvido y el poco valor que se le da al trabajo artesanal, están provocando que, un pueblo dedicado casi en su totalidad a la labor en madera hace un cuarto de siglo, quede enclaustrado en la ensoñación de un pasado más brillante y que ahora amenaza con desaparecer.

Fama. Esta parroquia de más de 17 000 habitantes ha adquirido fama dentro y fuera de Ecuador por sus trabajos en madera, a los que se ha dedicado gran parte de la población. Sin embargo, es un oficio que se ha ido perdiendo entre las nuevas generaciones.

A base de un estudio de la Universidad Técnica del Norte se propone que el tallado de madera en San Antonio de Ibarra sea declarado patrimonio inmaterial. En ese documento se establece que el poco interés de las nuevas generaciones por continuar el arte pone en riesgo el desarrollo de esta actividad.

Generaciones. Gabriel García de 50 años de edad es otro artesano que está en el oficio desde hace 35 años. Su padre, que cumple 80 años, fue quien le enseñó el arte. Sus hijos que son todavía menores de edad no quieren aprender nada sobre el tallado de madera.

García dice pertenecer a la quinta generación de los 150 años de práctica del tallado de madera en esta parroquia de Ibarra.

Coincide con el análisis de la Universidad Técnica del Norte al decir que sus hijos no quieren saber nada de la tradición por influencias como el internet y los avances tecnológicos.

“La escultura es practicar, y lo mejor para aprender este oficio es desde la adolescencia, como máximo”, dice.

Comenta que muchas veces ha convocado a jóvenes que asistan a su taller para que aprendan el oficio, pero lamentablemente no hay acogida “y los que vienen, lo que primero preguntan es ¿Cuánto me va a pagar?”.

Entonces en los jóvenes hay otro punto de interés y eso es un problema para la continuidad de la tradición.

Negocios. Añade que el hecho de vivir en un país dolarizado automáticamente pierde competitividad con los demás países. La situación era diferente cuando los colombianos venían a comprar masivamente en San Antonio. Ahora, la situación económica es dura y se ha escaseado el mercado. “El potencial de San Antonio es que somos los únicos y los últimos en el continente que se dedica a la imaginería religiosa. Nuestra batalla radica actualmente en buscar la forma de mantenernos activos y de no desaparecer”, manifestó García.

Autoridad. Los estudios realizados por la UTN, con respecto a la investigación del tallado en San Antonio, dan como resultado que hay mil artesanos que se encuentran vigentes en la madera. Para Carmen Luisa Zehnder, vocal de la Junta parroquial de San Antonio, este estudio demuestra también que las nuevas generaciones no continúan desempeñando este oficio por el factor económico, puesto que los ingresos no son representativos como para sostener a una familia. “Por ello, los artesanos escultores que ya están en la tercera edad tienen hijos profesionales en otras ramas. Entonces el tallado y la escultura en madera tienden a perderse por completo en San Antonio de Ibarra”, sostiene.

Por lo tanto San Antonio ya no sería cuna de los grandes talladores en madera.

Gabriel García es un artesano de San Antonio de Ibarra que forma parte de la quinta generación.
Los artesanos de Ibarra son conocidos a nivel mundial por sus obras de arte religioso, cuyas obras reposan en templos famosos.
Las figuras de arte religioso con ingredientes de oro son muy apetecidas en países como México, Italia o España.