Sutilezas del poder

Los ataques de los gobiernos contra los periodistas y medios de comunicación son cada vez más ingeniosos y sutiles, pretendiéndose que no se perciban como embestidas contra la libertad de prensa, sino como ajustes de cuenta contra su poder e intereses económicos desmedidos. Esto quedó desenmascarado en la reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa que acaba de terminar en San Diego, California.

Los informes de libertad de prensa, dan cuenta de gobiernos personalistas, entre ellos los de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina y Nicaragua, que comparten estrategias comunes destinadas a minimizar la credibilidad de la prensa y neutralizar las denuncias sobre corrupción.

Una táctica consiste en llevar a los medios al terreno fangoso de la política, como si fueran contrincantes electorales. Ahí, la retórica insolente les sirve a las autoridades para victimizarse y distraer la atención sobre sus obligaciones constitucionales: rendir cuentas, ser transparentes, permitir acceso a la información pública, respetar la disidencia y garantizar la libertad de prensa. Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales, Cristina de Kirchner y Daniel Ortega, utilizan la misma fórmula del agravio en mítines y tribunas políticas, rehusándose al cara a cara de las conferencias de prensa o entrevistas. Usan espacios de propaganda que se auto asignan por ley en radios y televisoras independientes, que confiscan con la excusa del “interés nacional”, o en medios que compran con fondos del Estado o de los que se apropian mediante testaferros. Sus ofensas no aportan pruebas. Pero las exigen a los medios con juicios millonarios o con consecuencias carcelarias. En su táctica no es tan importante acusar a los periodistas de sus pasados golpistas o de sus presentes burgueses, como de repetir una y otra vez que traicionan al pueblo, a los intereses del gobierno o de la nación. En esa repetición propagandística, Correa, Chávez y Morales tienen éxito. A pesar de que los medios son perseguidos, maniatados y clausurados, y de que denuncian la corrupción del poder, están enfrentando una merma de su credibilidad en ciertos países, debido a estas campañas de desprestigio. No solo la retórica es parte de la astucia gubernamental.
 

 Ricardo Trotti
      Info@ricardotrotti.com