Superando fracasos

Lo importante es que no perdamos la ilusión también por aprender de los fracasos, de su experiencia, pues tan esencial como celebrar los éxitos es reflexionar sobre nuestras torpezas. No hay que encubrir las decepciones, sino instruirse para superarlas. Lo importante es que no perdamos la ilusión por aprender de los fracasos, de su experiencia, pues tan esencial como celebrar los éxitos es reflexionar sobre nuestras torpezas.

No hay que encubrir las decepciones, sino instruirse para superarlas. En esta vida todo es posible y no hay que tener pánico a venirse abajo. Quizás lo primordial sea interrogarse para poder corregir las diversas situaciones. Al contrario, deben impulsarnos hacia los demás, abriendo otro espíritu más fraterno y solidario. Lo trascendente es siempre caminar unidos, no abatirse por nada. La esperanza constantemente ilumina nuestras caídas, por mucho que la amargura nos desplome en algún momento. Rectificar nuestras torpezas, que las tenemos y muchas, continuamente nos activan el ánimo. No podemos considerar un hecho normal la pérdida de vidas humanas, ante la falta de opciones para una migración segura y legal. Tampoco podemos considerar una realidad corriente que la violencia en algunos países provoque que multitud de personas necesiten apoyo y no tengan protección alguna. Detrás de todo ello, hay un fracaso de los gobiernos, tanto en la respuesta a la barbarie como a la desesperación que empujan a las personas a emprender viajes peligrosos.