19-11-2019 | 10:30

Varias historias se unen con el mismo objetivo, pedir ayuda

Cada fin de semana son más los adultos mayores que se apostan en las afueras de la iglesia de La Merced. Todos ellos buscan ayuda para poder alimentarse.

Ibarra. “Vengo desde La Primavera. Vivo sola, mis hijos todos se han casado y se han ido. Es por eso que vengo aquí, ya que la gente de buen corazón no da comidita. Y con eso trato de subsistir”, dijo Rosita An-drango quien dice tiene 75 años de edad y al igual que decenas de adultos mayores, tal y como se observa en la fotografía principal llegan a las afueras del templo católico a pedir ayuda que les permita llevar un pan a su boca.

Otro caso similar. Pero el caso de Rosita no es el único, junto a ella se encuentra Martha, dice no acordarse su apellido y habla con dificultad. Con lo poco que se le entiende menciona que ella vive el Angochagua, dice que baja a Ibarra para recibir ayuda de las personas de buen corazón. “A veces nos dan pancito, el desayuno y cualquier cosita. Yo vengo todos los domingo, bajo en el bus que viene de Cayambe”, dice la adulta mayor de 69 años.

Las autoridades. Hace pocos días en la provincia de Imbabura, las brigadas “Toda una Vida” iniciaron los recorridos para acercar los servicios del Estado a las personas con discapacidad y adultas mayores que viven en pobreza y extrema pobreza.

En una primera fase las brigadas Toda Una Vida realizan su intervención en cinco provincias: Cotopaxi, Cañar, Imbabura, Guayas y Pichincha.

Los que ayudan. Son grupos de organizaciones sociales y colectivos que cada fin de semana llegan a entregar un vaso de avena con un sánduche a los adultos mayores. “Nosotros estamos entregando ayuda a los mayorcitos. Lo que hacemos es ayuda humanitaria”, dijo “Rodrigo” quien no quiere revelar su nombre.