09-09-2019 | 16:35

En cuanto a sus juicios, mencionó que fue una etapa bastante complicada, ya que esto le ha llevado a tener injustamente varias órdenes de captura.

Ibarra. “No somos terroristas, somos campesinos”, dijo Polibio Pérez, ecologista de Íntag. Su vida por defender el tema de la minería no ha sido fácil ya que por cuatro años fue perseguido por la Policía Nacional, en la actualidad es presidente del GAD Parroquial de García Moreno y sigue luchando por su comunidad.

Importante. Polibio siempre se ha interesado en defender derechos no solo personales, sino de la gente que habitaba en Íntag en el año 97 ya que asegura que por la presencia de una empresa minera japonesa en el lugar sentían que sus derechos eran vulnerados.

“No existía participación, no les tomaban en cuenta a los propietarios, entonces comenzamos a capacitarnos para averiguar cuáles son nuestros derechos y comenzar a defender y protestar ante el Gobierno Nacional”.

Polibio cuenta que defender los derechos lo ha llevado a tener grandes problemas ya que en la época del entonces presidente del Ecuador, Rafael Correa, co-mo campesinos exigían el cumplimiento de la ley an-te el tema de la minería.

Aseguró que le calificaron como terrorista, en los 10 años de Correa, le pusieron 38 juicios por varias razones.

“Para nosotros ser atendidos debíamos cerrar vías, muchas veces hacíamos acciones que en el COIP está penalizado, pero no veíamos otro mecanismo”.

Agregó que como zona nunca estuvieron aliados con grupos subversivos, dijo que se encontraba a ingenieros en el territorio sin tener ninguna autorización previa para estar en lugar y pasaban a ser retenidos por el pueblo con el único fin de identificarlos.

En cuanto a sus juicios mencionó que fue una etapa bastante complicada ya que esto le ha llevado a tener injustamente varias órdenes de captura, tener que abandonar su tierra, a su familia. Enfatizó que muchas veces no tenía la estabilidad económica para salir del país.

Su refugio era dentro de las áreas de protección de la zona, vivió tres meses en una montaña para no ser detenido por la Policía Nacional y tenía que ir evadiendo este tipo de persecuciones por cuatro años.

Recuerda que en Junín quisieron sacarlo 20 policías, pero él tenía más de 200 personas a su alrededor. Agregó que era imposible que le pudieran retener.

Cuenta que nunca fue capturado ya que tenía una gran protección de los habitantes de la parroquia y comunidades que siempre estuvieron atentos y fueron su seguridad permanente. Ha tenido que acudir a la Asamblea Nacional en donde asegura que se le ha dado algunas amnistías.