07-07-2019 | 09:45

Regresó orden a las minas, pero el operativo continúa

Urcuquí. Dos hombres colombianos y una mujer veían como una de las pocas poleas que conectan desde la llamada Mina Nueva, transportaba por el aire un bulto con sus pertenencias. Ya casi al mediodía del viernes, en el cuarto día del Estado de Excepción, los ciudadanos extranjeros abandonaban la zona minera. Preocupados decían que ojalá su carga no se ‘choque’ con un refrigerador que también venía por el aire.

Realidad. La mujer comentó, mientras acomodaba una gran maleta en su espalda, que es muy triste ver como les quitaron el trabajo, porque para ella la decisión de las autoridades, responde a la ola de violencia que se vivió en la montaña, protagonizada por los grupos armados. Sin embargo cumplió con la orden y evacuó el lugar.

Continuó su camino y, en el sector de La Feria, miraba con asombro como los uniformados destruían las covachas, carpas, cambuches y casas de madera, que, días antes, conformaban una especie de cantón, dentro de una pequeña parroquia que, hace dos años, era poblada por no más de 2 000 personas.

En el mismo sector, otra mujer junto a su esposo e hijo, sacaba las pocas pertenencias que le quedaban en donde era su hogar

. Envolvía con paciencia alimentos y enseres del hogar, mientras el puesto, ubicado en la parte izquierda de su ‘propiedad’, quedó reducido a escombros.

Al ver el paso del equipo de Diario EL NORTE, de forma amable nos obsequió botellas con agua, seguramente para bajar un poco el peso que debía llevar en sus hombros hasta la cabecera parroquial. A pocos metros una llama aumentaba el intenso calor que se sentía en el ambiente, en donde se estaban quemando más desperdicios, de lo que fue el sector comercial de la mina.

Los uniformados recibieron la orden clara de que en ese sitio, todas las viviendas ocasionales debían ser demolidas y, una vez acabado el trabajo ahí, tenían que continuar con una parte de la llamada ‘Ciudad de Plástico’, ubicada en lo más alto de la montaña. Sin embargo les explicaron que allá no debían destruir todo, porque en una parte de las construcciones de madera y plástico, estarán de forma permanente un grupo de uniformados.

Lo que se viene. Luego del desalojo, personal del Ministerio del Ambiente y la Agencia de Regulación y Control Minero (ARCOM), llegaron a la zona. Los delegados del Ministerio deberán evaluar el daño ambiental que se dejó en la montaña, tras el paso de los mineros. La ARCOM, por su parte, autorizará el traslado de todo el material aurífero extraído en la zona, que ahora se convertirá en propiedad del Estado.

Los sacos con rocas de cuarzo, que contienen partículas del preciado metal, ingresarán a un proceso de subasta y, el dinero recaudado pasa a manos del Gobierno. Aún no existe un pronunciamiento oficial de Hanrine, que es la empresa de exploración y minería que tiene la concesión de esta área de la provincia.

Regresó orden a las minas, pero el operativo continúa

Más labores. El siguiente paso será desalojar de la cabecera parroquial a todas las personas foráneas, mineros y dueños de negocios, quienes no vivían en el sector antes de que inicie la actividad ilegal en la montaña. Dicho proceso se cumplirá entre la Policía Nacional y las autoridades de la parroquia.

Las calles del centro poblado en Buenos Aires se convirtieron en una especie de feria con la estadía de los mineros. Negocios de todo tipo fueron establecidos, en su mayoría, por personas extranjeras, sin embargo esta actividad también va decayendo poco a poco y en varios puestos ambulantes, sólo quedan escombros, plásticos y desperdicios.

Los negocios de comida, sitios de hospedaje y telecomunicaciones, que los moradores instalaron hace cerca de dos años, ahora están llenos de uniformados que no saben hasta cuando deberán permanecer en la zona, devolviendo la paz y tranquilidad a la parroquia.

Regresó orden a las minas, pero el operativo continúa

Declaración. El coronel Pablo León, subdirector Na-cional de la Policía Judicial e Investigaciones, señaló que el operativo se ha realizado con completa normalidad y continúan los más de 1 200 efectivos desplegados en el sector.

“La Policía Nacional se tomó la Mina Vieja, Mina del Olivo y la Mina Nueva.

El control de cuántas personas han salido de forma exacta, está llevando la Policía Judicial, en la cabecera parroquial, con el apoyo y coordinación de Migración. Como siempre se manifestó desde que laboré en la Subzona Imbabura, esto no se podía hacer de la noche a la mañana, se tuvo que planificar y coordinar, para tener el éxito que estamos teniendo, porque si se hacía probablemente al apuro, hubieran sido otros los resultados.

Tenemos un gran operativo, un despliegue de 2 400 uniformados y, con suerte, no hemos tenido ninguna situación que lamentar”, aseguró León.

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