07-09-2019 | 10:11
(I)

¡Las malas conexiones pueden ser fatales!

Ayer miembros del Cuerpo de Bomberos atendía un incendio forestal y recibió una alerta de una fuga de gas que fue atendida de forma inmediata.

Ibarra. En el primer semestre de este año se produjeron algunos incidentes relacionados con fugas de gas.

Uno de ellos se originó entre las calles Obispo Mosquera y Rafael Sánchez, frente al Mercado Amazonas, al interior de un asadero de pollos, se produjo una fuga de gas y un conato de incendio.

En aquel entonces el incendio afortunadamente fue controlado por los trabajadores del negocio al descargar un extintor de polvo químico seco, evitando que se propague el fuego.

Los bomberos verificaron la instalación de gas, encontrando que la colocación inadecuada del cilindro de gas y la manija del asadero tenía un daño.

No hubo víctimas. En este mismo semestre otra alerta de incendio por una aparente fuga de gas se produjo en una vivienda ubicada en las calles Riobamba y Tena, en el barrio Azaya, al noroeste de la ciudad de Ibarra. Conocida la emergencia , en ese entonces, desde la Sala de Operaciones del Centro Zonal ECU 9-1-1 Ibarra, se coordinó el despacho de recursos del Cuerpo de Bomberos de la localidad (CBI) para la atención inmediata de este hecho. Además se brindó apoyo visual de las acciones realizadas a través del sistema de videovigilancia.

Una persona resultó herida. Para controlar este incidente, CBI reportó que el personal se movilizó hasta el lugar con, una autobomba, adicionalmente paramédicos de esta entidad atendieron en sitio a una persona afectada, una mujer de aproximadamente 84 años de edad, quien presentó quemaduras de primer y segundo grado.

Una vez estabilizada, la ciudadana fue trasladada al hospital San Vicente de Paúl en condiciones estables, de acuerdo a lo informado.

De acuerdo al informe de las unidades bomberiles, la fuga de gas originó una deflagración (llama sin explosión) en el momento que se pretendía encender una cocina; esto provocó varios daños materiales, entre los cuales se destaca la afectación del techo, pared y vigas de la vivienda.

En otras ciudades. Según los conocedores del tema el problema principal radica en el mal manejo de los cilindros, el descuido en las conexiones o la ubicación inadecuada de los tanques.

Y ejemplos de esos malos manejos salen a la vista.

En Quito, por ejemplo en una inspección en el mercado de Iñaquito se comprobó que el 90 % de las conexiones necesitaban de la reposición de la válvula del cilindro o de la manguera. Los problemas con los tanques de GLP se repiten por todo el país, con cifras dolorosas. En Quevedo, fueron sepultados dos personas quienes fallecieron cuando al encender la luz en la mañana se produjo un fogonazo que los quemó, porque el gas había estado escapando del cilindro.

Y en Cuenca, también ayer, elementos del Cuerpo de Bomberos que atendieron dos auxilios por fugas de gas de uso doméstico. Las situaciones fueron controladas, pero el problema se torna recurrente con dos y hasta tres casos al día.

Para prevenir. Tener un extintor en casa es también una buena opción; si percibe olor a gas cuando esté de regreso a casa luego de una jornada de trabajo, por ningún motivo encienda la luz, celulares o velas, lo primero que debe hacer es abrir las ventanas y puertas.

Los cilindros no deben estar dentro de la cocina, sino en el patio. La manguera debe ser de unos tres metros, se le debe hacer una cubierta para protegerlo del sol, el regulador debe estar en perfecto estado, la manguera del cilindro suele deteriorarse por el sol y la grasa como prevención hay que cambiarla una vez al año.

No compre los que estén golpeados, deteriorados o aplastados, los lugares que expenden el gas deben contar con permisos de funcionamiento y certificado de capacitación otorgado por el Cuerpo de Bomberos.

“Los tanques que se van destruyendo vienen revestidos desde las envasadoras y son repotenciados, si hay alguna fuga, lo primero que se debe hacer es cerrar el pase del regulador y además es nuestra obligación cambiarlo”, dice Marlon Mendoza, propietario de la distribuidora en la capital de los ecuatorianos en donde se han dado más casos de este tipo.