07-12-2019 | 10:30

“Juntas hasta la muerte”, una historia de superación

Desde muy pequeña se ha caracterizado por ser muy perseverante, solo para ir a la escuela tenía que caminar varios kilómetros por caminos en mal estado .

Ibarra. Es oriunda del cantón Lago Agrio de la provincia de Sucumbíos, se trata de Margarita Manobanda, quien ha plasmado en un libro aspectos que han marcado su vida, principalmente los que tienen relación con un accidente de tránsito que estuvo a punto de cobrarle su vida.

“La obra se trata del antes y el después de adquirir una discapacidad”, dice la autora del libro que inclusive ya se comercializa esta obra de su vida en Amazon.

Su historia. “El nombre de mi libro Juntas Hasta la Muerte, hace referencia a la convivencia que yo y mi discapacidad tenemos, son ya 14 años juntas, en donde nos hemos impulsado al éxito, nos hemos impulsado a progresar”, dijo Margarita, ayer, en un diálogo con EL NORTE.

“El año en que me sucedió el accidente yo me graduaba de bachiller, eso fue en el año 2004, es por eso que hubo un evento de integración previo unos días antes de mi incorporación. Entonces cuando nos fuimos a este paseo, todos disfrutamos, conversamos, fue una integración exitosa, sin embargo al momento en que estábamos regresando el vehículo en el que viajábamos, alrededor de 80 estudiantes, se volcó, y es en ese instante en que por el accidente perdí mi brazo en ese mismo momento, yo ya me ví que no tenía mi brazo y acepté mi discapacidad desde ese momento. Asumí que ya no tenía mi mano derecha y dije a partir de este momento voy hacer las cosas con la mano izquierda y envié a mi mente cosas positivas. Eso me ha ayudado a salir adelante”, dijo la educadora de profesión y que ahora se encuentra dando charlas de motivación en varias provincias del país.

Hubo problemas. “Me llevaron a una casa de salud privada, allí no me dieron los primeros auxilios, primero porque nos pedían dinero, y también un familiar ya que yo era menor de edad, yo no tenía en ese momento ni un familiar y mucho menos dinero. Entonces nos fuimos a una casa de Saud pública, me dieron los primeros auxilios en Sucumbíos pero me dijeron que ese tipo de casos no podían atender porque no tenían los implementos y fue que de allí me llevaron al Hospital Carlos Andrade Marín, porque mis padres eran afiliados al Seguro Campesino, en donde permanecí dos meses hasta poderme recuperar”, dice la cuarta de once hijos.

Apoyo incondicional. “Mi familia ha sido un pilar fundamental, principalmente mis padres, ellos desde luego fueron los que más sufrieron en este proceso. Lo que yo les dije a mis papás desde ese momento es que yo no iba hacer una carga ni para ellos ni para mi familia, les dije que voy a seguir adelante, lo he demostrado y ellos se sienten muy orgullosos.

Cuándo estaba en el hospital yo misma les decía a los médicos que me corten todo lo que ya no servía de mi brazo, por lo que yo quería es vivir. Pero durante la cirugía hubo unos 8 minutos en que los médicos le dijeron a mi familia que yo acababa de fallecer en una especie de desmayo que tuve. Cuando desperté y reaccioné me tenían de cabeza porque según los médicos no tenía sangre en el cerebro y que por eso estaba a punto de fallecer, ya que la poca sangre que tenía necesitaban que vaya al cerebro”, dijo la joven profesional.

Gran éxito. Empezó a escribir su libro en este mismo año y ya en los últimos meses la obra literaria ya es una realidad. Desde el mes de enero hasta marzo de 2019 se dedicó a escribir. Ahora el libro se distribuye en varios países.