25-06-2019 | 10:00

Joven ibarreño vivió varias horas de angustia y miedo

La inseguridad en la ciudad y en varios puntos ha provocado que muchas personas ya no puedan salir solas. Un joven fue víctima de la delincuencia.

Ibarra. “Lo único que pensaba en esos momentos era solo llegar a mi casa”, fueron las palabras de un joven ibarreño que fue víctima de la delincuencia y que lo identificaremos como “Ja-vier”, nombre protegido. Todavía recuerda con tristeza las horas más horribles que vivió.

Una salida. “Javier” cuenta que salió de su casa en horas de la noche para encontrarse con unos amigos y poder compartir un tiempo de esparcimiento.

Fue al momento de regresar a casa que no pensó que el estar confiado y solo le ocasionaría que su vida esté en juego.

“Salí a tomar un taxi porque mi celular había quedado sin batería. La verdad que cuando hice parar el carro subí de manera confiada. Al decirle que me lleve a las direcciones de mi casa tomó una ruta que usualmente toman para llegar, pero fue en mi descuido que tomó otro camino”, dijo el ciudadano.

El ataque. Al llegar a un punto que en ese entonces era desconocido para él, por no haber estado antes ahí, fue atacado por tres individuos que empezaron a amedrentarlo con insultos y golpes para que le entregaran las pertenencias.

“No me lastimen, llévense las cosas, pero no me hagan daño”, fueron las palabras de la víctima al verse en minoría y poder observar que estaban armados.

Al sustraerle su billetera, reloj y celular los asaltantes se percataron que no traía mucho dinero y eso los molestó por tal motivo empezaron a sacarle la correa, la camisa y los zapatos.

El escape. “Fue cuando empezaron a sacarme el primer zapato que me solté y empecé a correr para que ya me dejaran en paz. Pero ellos estaban decididos a despojarme de toda mi ropa e incluso de matarme”, dijo el afectado.

El hombre corrió con un pie descalzo y sin camisa hacia unos arbustos con espinas del sector. Su única salida fue adentrarse en las plantas por su seguridad.

Los asaltantes le persiguieron, pero al ver que se ingresaba más y más, se detuvieron.

Momentos de angustia y sin ayuda. “Estaba en medio de espinas y todo era obscuro. El cuerpo arañado y con frío. Me quedé un buen tiempo oculto porque temí que me estuvieran esperando y ese sitio seguía desolado”, dijo el ibarrerño.

El hombre desorientado y sin saber del horario procedió a intentar salir y buscar ayuda. Su única salida era por donde ingresó, pero el miedo de que sigan ahí sus atacantes era mayor. De pronto observó un terreno al otro lado pero estaba cuidado por dos perros de gran tamaño.

Patojeando optó por salir por ese terreno y para suerte de él los perros solo le miraron y le ladraron.

Empezó a caminar por la calle principal y buscó ayuda en las casas pero todo estaba cerrado por la hora.

Carros circulaban por el lugar, pero pese a las señas que les hacía no le paraban.

Luego se encontró con un señor quien le orientó para ir a su casa.

El joven decidido a llegar a casa sin ayuda caminó desde La Campiña con un zapato y sin camisa hasta su casa. En todo el trayecto nadie le brindó su ayuda pese a pedirla.

Al llegar sus familiares le recibieron.