14-03-2019 | 09:51
(I)

Entre 3 y 4 estudiantes de cada 10 inician el consumo de drogas en Imbabura

“Un futuro sin drogas”, es la campaña que busca erradicar el problema de alcoholismo y drogadicción entre los estudiantes del cantón.

Otavalo. Las estadísticas son dolorosa. El consumo de alcohol entre los estudiantes de la ciudad inicia desde los 9 años. Así lo oficializa Anita Yacelga, administradora del Patronato Provincial de Imbabura. Las cifras son parte del patrón que tiene el ministerio de educación en el cantón.

Palabras. “Que triste espectáculo que dan estos estudiantes. De no ser por la rápida intervención de la Policía seguramente hubiera pasado algo que lamentar”, explica Beatriz Romo, quien vive en el barrio Monserrat. La madre de familia de 39 años acudió hasta la Unidad Educativa cerca de su casa y se encontró a un estudiante forcejeando con los uniformados.

El adolescente de 17 años estaba visiblemente en estado etílico. “No podía ni pararse y no quería que se lo llevaran, estaba buscando problemas”, agregó la Romo quien presenció todo el acontecimiento.

Cotidianidad. Escenas como estas se han vuelto cotidianas en el ambiente estudiantil de la ciudad. Es por eso que la campaña “Un futuro sin drogas”, busca erradicar este mal de los establecimientos educativos del cantón.

Santiago Sánchez, director zonal de educación especializada e inclusiva, ratifica que en Imbabura entre 3 y 4 estudiantes de 10 inician rápidamente en el consumo de drogas o alcoholismo. “Estamos planteando realizar una base nueva, por eso estamos atacando este mal que está presente”, corrobora. Desde el Patronato Provincial, la Dinapen, Policía y padres de familias buscan alternativas para concientizar a los estudiantes a que disminuyan el consumo del alcohol. Este es un problema social complicado y de salud pública.

Datos. “Los jóvenes que se encuentran en los grados superiores, son los más susceptibles a consumir alcohol, ya que esperan encontrar un egocentrismo adolescente, pensando que al consumir alcohol serán admirados y respetados por sus demás compañeros”, aduce Jairo Plazas, psicólogo clínico.