05-05-2019 | 13:51
(I)

¿Dónde se destruye la droga que ha sido decomisada?

En la última diligencia, la Unidad Antinarcóticos de Imbabura destruyó 350 paquetes de marihuana y 253 paquetes (polvo blanco) que contenían cocaína.

Ibarra. Representantes de la Unidad Antinarcóticos de la Policía Nacional, junto con personal de la Unidad Judicial procedieron a la destrucción de sustancias estupefacientes que fueron decomisadas en la provincia de Imbabura en los últimos operativos.

Pero... ¿dónde se realiza esta diligencia?. Existen varios sitios que son usados para la destrucción y que cumplen con los parámetros solicitados por la ley.

En este último caso la destrucción se la llevó a efecto en la fábrica Hazwat en el sector de Otón en la provincia de Pichincha.

Procedimiento. Las sustancias son destruidas a una temperatura que oscila entre 850 y 1 200 grados centígrados. El proceso de descomposición dura apenas 12 minutos.

Los especialistas, equipados con batas blancas y guantes, tomaron muestras de los alcaloides. Luego los mezclaron con otros químicos en tubos de ensayo para constatar que sean drogas reales y que no hayan sido adulteradas.

En el país existen varios hornos para incinerar los alcaloides. Las autoridades revelaron que uno está en Pichincha, donde se hizo la demostración, pero también hay en Imbabura .Ninguno de estos tres hornos pertenece al Estado. Los equipos son propiedad de empresas privadas, que tienen un contrato de prestación de servicios con el Gobierno.

Los hornos de la planta de producción de la Unión Andina de Cementos, Unacem Ecuador, también han sido utilizados para diligencias judiciales con relación a la destrucción de sustancias sujetas a fiscalización.

Hornos especiales
Se han dado casos en donde se han registrado ataques a los hornos. Por eso ahora se mantiene bajo reserva la ubicación de estos equipos. Para evitar estos incidentes, el Código Orgánico Integral Penal, COIP, incorporó un artículo (474) en el que se dio un plazo máximo de 15 días para que el juez ordene la destrucción de las drogas. La idea es también precautelar los daños ambientales que puede provocar la quema de droga a campo abierto.