25-08-2019 | 10:00

Don Gabicho, personaje que vive de, por y para los libros

Vende libros y revistas desde 1963. Todo empezó en las calles de la capital del país. Llegó a Ibarra hace 41 años y don Gabriel es el librero más antiguo de la urbe.

Ibarra. Es todo un personaje en Ibarra. Vive rodeado de unos 5 mil libros libros y revistas que van desde sexología hasta ciencias ocultas. ‘Don Gavicho’, como le conocen sus amigos y familiares es el librero más popular de la zona, pues lleva más de cinco décadas dedicado a la venta pero también al alquiler de textos usados.

Sus inicios. Gabriel Chiluisa nació en Quito pero se radicó en Ibarra en 1978. Es sastre de profesión pero el interés por vender libros y revistas lo obligó a dejar de cocer o arreglar trajes. No terminó la escuela por razones económicas pero asegura que a través de la lectura conoce y opina de cualquier tema.

Su primer puesto de libros se instaló en la avenida Pérez Guerrero, luego pasó a la esquina del mercado Amazonas. Allí permaneció hasta el 2004 para luego reubicarse al mercado La Playita, donde actualmente trabaja.

Es uno de los sitios más visitados del sector, porque ahí además de comprar libros, también puede adquirir, vender, intercambiar y hasta alquilar libros, textos y revistas usadas.

Ese novedoso sistema convoca a lectores de escasos recursos, amantes de la lectura, estudiantes, escritores y catedráticos.

Recuerda que en los años 70 las revistas que se vendían como pan caliente eran: Kalimán, Tarzán, el Conejo de la suerte, Memin y Condorito. “Esas revistas me llegaban de Colombia. Pegaba muy bien”, dice don Gabicho que el próximo mes de enero cumplirá 80 años de edad.

En sus perchas hay textos de gastronomía, astronomía, aritmética, ciencias ocultas, arte, deportes, kama sutra y hasta libros de extraterrestres, pero para él los mejores libros son: de filosofía, historia y la Biblia.

“En esos tres libros encuentro paz interior y también la verdad de la vida. Me gusta investigar sobre teología y los astros”, dice Don Gabriel quien ha podido educar de la venta de libros a sus 19 hijos de dos matrimonios.

Asegura que solo dos de sus primogénitos han seguido sus pasos, el resto se inclinaron por otras actividades. “Cuando mis hijos eran colegiales no me descuidé de ellos. No tengo carros ni casa, pues todo lo que he ganado fueron para ellos. Cocinaba en el puesto de libros y así les crié. Vivo solo pero soy feliz. No tengo ninguna enfermedad y peor aún tomo pastillas para dormir”, dice.

Sin duda que la venta de libros o revistas ya no es la misma de hace 40 años.

La tecnología ha ganado terreno. Pero Don ‘Gavicho’ está convencido de que el papel no morirá, a pesar que está consciente que si ha mermado sus ingresos y ahora vive con lo justo.

En todo el tiempo que trabaja en ese negocio ha sufrido algunos atracos y también le han decomisado miles de libros.

Librero a tiempo completo. El día para don Gavicho empieza antes de las 06:00. Recoge los periódicos para exhibir en su mesón y se traslada hasta su puesto de trabajo. En el mismo lugar desayuna, almuerza y merienda. Llega las 18:00 y empieza a desmontar los 5 mil libros.

En esta librería, los textos no solo están en los anaqueles, sino también en mesones donde puede un amante a la lectura revisar, leer e irse.

Durante 12 horas diarias trata de vender de todo. Asegura que en esta época del año lo que más sale son libros escolares, que no se encuentran en las papelerías. Bajo ese ritmo de vida don Gabriel Chiluisa y su puesto poblado con unos 5 mil libros entre seminuevos y usados aguardan por los viciosos amantes de la lectura.