14-06-2019 | 08:15

David: “Decían que tenían que matarnos...”

En varios momentos de su relato, el comando del GOE se quebrantó y pidió a los jueces que comprendan que su vida y la del resto de personas estaban en riesgo.

Ibarra. David Eduardo V., ocupó el asiento de los testigos en la audiencia en donde se juzgó su caso, luego de la muerte de Andrés Padilla, suscitada el último 23 de agosto.

En su relato empezó diciendo que es padre de dos niños y que proviene de un hogar con una situación económica normal, y por eso tomó la decisión de convertirse en policía nacional, en 2006, con el objetivo de siempre: servir a la ciudadanía.

Comentó que el 22 de agosto del año pasado fue informado que al siguiente día debía, junto a sus dos compañeros, brindar seguridad al juez de San Lorenzo, Óscar Cuenca, y que cumplió trasladándole hasta el redondel de Cajas.

Mientras retornaban aseguró que escucharon por la frecuencia policial que pedían auxilio en el sector de Salinas, en donde informaban que se suscitó un accidente de tránsito.

Luego de unos minutos le pidieron su ubicación y le solicitaron que se traslade lo más pronto posible para atender la emergencia y que, a su arribo, se contactaron con una oficial y les indicó que colaboren con el retiro de varias personas. Mientras recibía la disposición se percató de que un sujeto de chompa roja bajó al chofer de una de las grúas y se puso a conducirla. Él, junto a sus dos compañeros y a la oficial, se apostaron en mitad de la vía para hacerle señales de pare, sin embargo el sujeto hizo caso omiso, y debieron orillarse para evitar ser atropellados.

Más detalles. David continuó con su relato y dijo que de inmediato abordaron el patrullero para recuperar la grúa y mientras avanzaban, su paso era frenado por cinco vehículos que resguardaban a la wincha. Aseguró que tomó el megáfono y les pidió que no obstaculicen la labor policial, pero como respuesta sólo recibieron que les arrojen objetos contra el vehículo policial.

Detalló que en la Y de Salinas informó sobre el hecho al ECU 9-1-1, ya que empezó a escuchar detonaciones de arma de fuego y solicitó que se cierre el control policial en Mascarilla.

“Ya era una crisis”, dijo.

El uniformado aseguró que tenían que controlar la situación en pocos minutos e indicó a su conductor que trate de sobrepasar a la grúa que iba de 130 a 140 km/h.

“En la persecución, en todo momento, tratamos de precautelar la vida de todos”, agregó mientras se dirigía a los jueces del Tribunal.

Dijo que al llegar al control de Mascarilla, le indicó a su compañero que se bajara para tratar de recuperar el vehículo de carga y que se aproximó y verbalizó, pidiéndole al ciudadano que colabore, sin embargo, sólo recibió golpes de puño y el intento de despojarle de sus armas.

“Si esa persona tomaba las armas de David V., podría arremeter contra mí mismo o contra el grupo de personas”, mencionó mientras su voz empezaba a quebrantarse. Dijo que le indicó a su compañero que buscaran la forma de salir del sector porque empezaron a bajarse de los vehículos, y en ese instante sintió un impacto muy fuerte en el rostro, que hizo que sus gafas explotaran y él cayera al suelo en donde continuaron golpeándole y jalándole del chaleco policial.

“Sentí un impacto en la cabeza que me desorientó, estaba tan golpeado que el objetivo mío ya no era salvar la wincha, sino mi vida y la de todos”, comentó con notable dolor.

Su relato. Dijo que los ciudadanos le comenzaron a rasgar con un objeto y empezó a sangrar, luego de recibir aproximadamente cinco golpes.

Comentó también que su desesperación aumentó cuando escuchó que tenían que matarles, a él y su compañero, y que las amenazas eran acompañadas de fuertes insultos. “Corría un riesgo latente mi vida, y la de cualquier ciudadano”, agregó mientras las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas. “Los policías nacionales hacemos un esfuerzo sobrehumano y no tienen el derecho de intentar matarnos. Ningún policía sale con intención de matar, sino de servir a la ciudadanía”, dijo, mientras recordó que una persona nuevamente arremetió en su contra y le arrancó parte de su indumentaria.

“Me reincorporé y traté de buscar un lugar seguro y una persona me gritó que moriré junto a mi compañero”, añadió. Relató al Tribunal que instintivamente giró y vio que su agresor giró también y corrió hacia su compañero. Rompió en llanto y dijo que pensó en sus hijos, su familia y que tenía que tomar la decisión, porque quién sabe hubiera sido procesado por omisión y visto mal por sus compañeros. Luego pidió una ambulancia porque existía una persona herida, se subió en una moto policial, fue trasladado a su patrullero y llevado al dispensario médico, después acudió al Comando y la Fiscalía.

Al final regresó al Comando como detenido.

PARA SABER: SE DIRIGIÓ A LA FAMILIA PADILLA

“Quiero extender un sentido pésame porque ni su familia, ni la mía, tienen la culpa, y no tienen que pagar las consecuencias. Se han vulnerado los derechos de mis hijos y mi madre”, dijo. Finalizó comentando que es necesario perder para ganar y que un policía no sólo sale a defender al blanco ni a quien tiene plata, sino a todos.