22-08-2019 | 10:00
(I)

Catorce cirugías contra el glaucoma

En el colegio tuvo bastantes complicaciones ya que los maestros no estaban preparados para dictar clases a personas con discapacidad.

Ibarra. “Las personas con discapacidad no necesitamos compasión, necesitamos comprensión”, aclaró Fernanda Rubio, una joven universitaria que padece de glaucoma. Al momento su vista está bastante reducida, ha sido sometida desde sus 12 años a 14 cirugías que le ayudan a que su enfermedad no avance.

Historia. Fernanda cuenta que a sus siete años de edad empezó a usar lentes, asegura que no fue sometida a un tratamiento adecuado y empezó a subir rápidamente la medida de sus lentes. “Cuando tenía 11 años empecé a tener problemas, me caía porque ya no veía muy bien, entonces mi papá se preocupado me llevó a Quito para ver mi estado de salud”.

La noticia no fue nada agradable para Fernanda y su familia ya que después de realizarse exámenes médicos el resultado fue que padecía de glaucoma.

Manifestó que le informaron abruptamente que iba a quedar ciega.

Fernanda dijo que esto fue un gran impacto que cambió totalmente su vida.

“Yo no quería saber nada de la vida, fue un momento bastante difícil que le digan a una niña que va a quedar ciega y que no pueda hacer todo lo que ha planeado, es algo que te derrumba”.

Agregó que como ya debía entrar al colegio, su padre fue un apoyo fundamental, a Fernanda se le fueron las ganas hasta de seguir estudiando ya que tenía otras metas profesionales.

Su sueño era formarse en una carrera militar e incluso quería seguir practicando su deporte favorito y que antes lo practicaba que es el fútbol.

Fernanda empezó a acudir al Centro de Educación Popular Especial de Imbabura (CEPE) e inició a aprender algo braille, Fernanda dice que aún se le dificulta esta lectura.

En este lugar conoció a la señorita Noemí Trejo quien la ayudó bastante a poder superarse y a tener ganas de continuar creyendo en sus sueños.

En el colegio tuvo bastantes complicaciones ya que los maestros no estaban preparados para dictar clases a personas con discapacidad.

Fue parte del Bachillerato Internacional, pero lamentablemente tuvo una nueva complicación en su salud y tuvo que abandonar esta oportunidad.

Mencionó que tener el apoyo de los compañeros en este proceso es algo fundamental.

“Las personas deben mostrar una empatía por nosotros, deben tratar de ponerse en nuestros zapatos aunque es difícil”.

Dijo que sería importante que desde pequeños se les enseñe a los niños el respeto a las personas y que se fomente la solidaridad, ya que la carencia de valores está presente.

Fuerza y entrega. Después de un tiempo pasó al Bachillerato General Unificado y dijo que tuvo mejores experiencias ya que había un mejor conocimiento de los maestros ya que tuvo una mejor apertura de estudio.

“Las instituciones tienen miedo de recibir a personas con discapacidad porque no están totalmente preparadas”.

Se graduó del colegio, rindió las pruebas de la Senescyt logrando obtener un puntaje de 917 y tenía grandes opciones de carreras, tuvo la oportunidad de estudiar en la Politécnica del Ejército de Quito, pero nuevamente volvió a tener un nuevo quebranto.

Después postuló en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCESI), logrando ingresar a la facultad de Comercio Internacional, contó que el primer semestre fue el más difícil porque volvió a toparse con personas que la aislaban.

“Habían trabajos en grupo y siempre me quedaba sola, nadie quería hacer nada conmigo”.

De apoco profesores y compañeros se fueron dando cuenta que Fernanda es una gran estudiante. Fernanda forma parte del sistema de pensión diferenciada en la universidad, no paga nada pero debe mantener un promedio de 38/50.

“Si representa retos porque existen veces que por la vista ya no avanzo porque tengo que desvelarme y esto es malo para mi salud, pero esto es parte de la lucha”.

Ahora ya va a cursar el séptimo nivel y manifestó que ahora ya tiene una mejor comprensión con sus compañeros, tiene dos buenas amigas que ella las define como sus ojos porque cabe destacar que todo el mundo está presto a ayudar sin obtener nada a cambio.

Enfatizó en el ámbito laboral, las personas con discapacidad visual no son tomadas en cuenta ya que ella asegura que muchos empresarios piensan que solo van a ser una carga y las leyes existentes no los benefician como ellos quisieran.