09-05-2019 | 09:18
(I)

Caso de aborto en manos de jueces

El hecho se suscitó en el cantón Otavalo. La denunciante asegura que fue intervenida quirúrgicamente a base de engaños, ya que ella si quería tener a su hijo.

Ibarra. Durante tres días la fiscal otavaleña Ana Lucía Encalada y los abogados defensores de Juan Carlos S., Raúl R. y Enrique A., presentaron sus testigos y pruebas para que los jueces del Tribunal de Garantías Penales, resolvieran un caso de un presunto aborto no consentido.

El hecho fue investigado en el cantón Otavalo. Según las primeras investigaciones, y la denuncia de la afectada, Jéssica T., que en la actualidad tiene 26 años, su novio Juan Carlos S. le habría obligado a abortar, con agresiones psicológicas y físicas, hace dos años.

La mujer aseguró en su denuncia que estaba dispuesta a continuar con su embarazo, y por ello, hasta ya había empezado a realizarse sus controles médicos.

Según la denunciante su novio le propuso que se hiciera un eco con un amigo médico, y luego de acudir al consultorio, Enrique A. la trasladó con engaños diciendo que irían a Otavalo al consultorio de un ginecólogo amigo suyo, Raúl R., para administrarle un suero multivitamínico que le beneficiaría a ella y su hijo durante el embarazo, ya que la mujer padecía de cáncer de tiroides.

Detalles. En el consultorio había indumentaria propia de un quirófano y ahí supuestamente le durmieron

y practicaron, en complicidad y con violencia obstétrica, un aborto. Luego de algunos días tuvo que ser atendida por las malas condiciones de salud que se encontraba, y en una casa de salud de Ibarra, confirmaron que se perpetuó el aborto. Desde ahí comenzó la lucha de Jéssica y varias activistas que esperan que el caso sea juzgado.

Ayer, durante el tercer día de la audiencia de juzgamiento, los abogados de los acusados presentaron las últimas pruebas de descargo, mientras que la madre de la víctima, aseguró que las pruebas y testimonios que han presentado, son suficientes para juzgar por el daño que le ocasionaron a su hija. Hasta el cierre de esta edición los jueces imbabureños no emitían su veredicto.