11-06-2019 | 08:58
(E)

Caso Andrés Padilla llegó a los tribunales

Los incidentes violentos se hicieron presentes en la primera jornada de juzgamiento. El procesado David V. llegó a la audiencia con un alto contingente de seguridad.

Ibarra. Faltando 15 minutos para que se iniciara la audiencia de juzgamiento en su contra, David Eduardo V., arribó a la Corte Provincial de Justicia en un vehículo Gran Vitara color negro, sin placas. El automotor era custodiado por otro carro en donde estaban miembros del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), quienes velaron por la seguridad del procesado y le resguardaron hasta la sala 3 del edificio judicial. El policía, miembro del Grupo de Operaciones Especiales (GOE), acusado de quitarle la vida con un disparo a Andrés Martín Padilla Delgado, en medio de un confuso incidente, suscitado el pasado 23 de agosto, lució tranquilo. Su vestimenta elegante estaba protegida por un casco especial y un chaleco antibalas, sin embargo a su ingreso nadie intentó agredirle.

A primeras horas de la mañana las calles aledañas al edificio judicial fueron cerradas y un fuerte contingente policial, de todas las unidades especiales, dirigido por Víctor Zárate, comandante de la Subzona Imbabura, se ubicó en puntos estratégicos. El objetivo de los uniformados era evitar enfrentamientos entre los familiares de las partes procesales y agresiones al policía vinculado al proceso y a sus familiares.

Primeros incidentes. Cerca de las 09:00 llegó al sitio Jaquelina Delgado, madre del fallecido Andrés Padilla, al pasar el cerco policial, en la calle García Moreno y Rocafuerte, se descompensó y agredió con su bastón a un grupo de uniformados que estaban apostados en el lugar. Las lágrimas corrían por sus mejillas y, con gritos y golpes, desfogó el dolor de haber perdido a su hijo de 26 años. Iván Campaña, abogado defensor de la familia Padilla, calmó los ánimos y dirigió hasta el edificio a la mujer, quien estuvo acompañada en la jornada por cerca de 20 personas, entre familiares cercanos y personas de su comunidad.


Un silencio sepulcral se vivió cuando Jaquelina ingresó a la sala. La afligida madre se sentó en la segunda fila del bloque asignado para la parte acusatoria, su rostro denotaba dolor y sed de justicia, mientras miraba fijamente al acusado, que se encontraba sentado a pocos metros. Sus acompañantes fueron llegando de ha poco, y hasta el cierre de esta edición, no protagonizaron desmanes en el interior del edificio.

Inicio de la diligencia. Con unos minutos de retraso inició el juzgamiento, detalle que hizo notar la jueza ponente, María Dolores Echeverría. El primero en exponer el caso fue el fiscal Edwin Anrango, en su intervención señaló que An-drés Padilla fue asesinado el 23 de agosto de 2018 luego de un disparo en su cabeza, con un arma tipo 9mm. Además mencionó que la Constitución de la Repú-blica del Ecuador establece el respeto a la vida, y que el hecho fue antijurídico y culpable.

Mencionó también que en el proceso presentará todas las pruebas testimoniales, periciales y materiales, en donde comprobará la culpabilidad del procesado.

Luego tomó la palabra el abogado Iván Campaña, quién aseguró que Padilla fue masacrado y asesinado por la espalda. También detalló que 15 agentes policiales persiguieron la grúa que estuvo involucrada en el hecho, y que al operativo luego se sumaron 25 policías acantonados en Mascarilla, todos ellos contra aproximadamente siete personas del Valle del Cho-ta. “Andrés Padilla estaba desarmado y corrió en dirección opuesta”, agregó.

Defensa del acusado. El abogado de David V., Fernando Flores, aseguró en su primera intervención que el policía del GOE actuó conforme a lo amparado en el derecho y como la teoría lo exige. También señaló que se trató de un accidente de tránsito en donde una vehículo estaba siendo intervenido en un ataque, porque robaron una wincha. “Los policías se lanzaron a las cunetas para resguardar su integridad. David protegió su vida, la de sus compañeros y la de la ciudadanía”, ratificó. Además manifestó que el hecho se trató de una persecución a alta velocidad y que los implicados lanzaban los vehículos poniendo en peligro la vida de todos.

“Atacaron a los miembros del GOE, sino tenía su casco, moría; el chaleco estaba apuñalado. La Policía Nacional tiene la misión y obligación de proteger la vida”, añadió el defensor.

Un total de 16 pruebas documentales serán presentadas por la Fiscalía. El primer testigo en arribar a la sala de audiencias fue un agente de la Policía Judicial, que además llevó, en tres canastas, todas las evidencias presentadas por el acusado. Luego de él, siete testigos rindieron su versión hasta el final de la jornada, todos ellos miembros de la Policía Nacional.