Son más de cien años de historia

Ibarra. La parroquia rural de La Esperanza es tan antigua como las poblaciones de Caranqui y Angochagua. La parroquia fue fundada el 30 de Julio de 1882. Eso hace en la actualidad que sea visitada por turistas locales y extranjeros.

Antecedentes. La parroquia sirvió también, como refugio a los sobrevivientes del terremoto del 16 de agosto de 1868.

Los sobrevivientes de Ibarra se asentaron en el llano de las Monjas, donde pensaban edificar una nueva ciudad en remplazo de la ya destruida.

En la parroquia se diferencian dos grupos poblacionales: la población indígena (70% de la población total) localizada en las comunidades en su mayoría, y la población mestiza (28% de la población total) que está ubicada en la cabecera parroquial y en sitios más cercanos a la ciudad de Ibarra. Las actividades principales y fuentes de ingresos de los habitantes de la parroquia son: el turismo, comercio y la construcción con un 73% seguido por las actividades agropecuarias y extractivas con un 14% y finalmente el sector manufacturero e industrial con un 13% de la población que se dedican a estas actividades, según el censo realizado en el año 2010 por el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

Pero también. La existencia de grandes haciendas atrajo a números de trabajadores como huasipungueros peones, artesanos y arrieros foráneos, que poseían recuas para el transporte de productos agrícolas a diferentes lugares del país. Estos primeros pobladores eran emigrantes oriundos de las de Machachi, Cayambe, Pesillo y Tabacundo.

La existencia de grandes haciendas atrajo a números de trabajadores como huasipungueros peones, artesanos y arrieros foráneos, que poseían recuas para el transporte de productos agrícolas a diferentes lugares del país. Estos primeros pobladores eran emigrantes oriundos de las de Machachi, Cayambe, etc. Las actividades principales y fuentes de ingresos de los habitantes de la parroquia son: el turismo, comercio y la construcción con un 73% seguido por la agricultura.

Los bordados a mano se han mantenido por años. Es común en la parroquia observar a mujeres de la zona realizando esta actividad.
Muchos pensaban y hasta ahora se habla en La Esperanza de que este sector debió haber sido la capital de la provincia.