Sobreviviente

El ecuatoriano, con toda su particularidad es un sobreviviente; desastres naturales, guerras, crisis económicas, dictaduras, conflictos sociales, gobiernos fugaces  y los desaciertos políticos, han marcado cada huella en su demacrada personalidad; a pesar de esto el coterráneo se acomoda a la situación y prosigue.

El feriado bancario, uno de los golpes bajos más descarados de la historia contemporánea, condujo a millones de compatriotas hacia la búsqueda de mejores oportunidades en el exterior. Familias destrozadas, niños abandonados y ultrajados, suicidios, proliferación de pandillas juveniles, son hasta el momento algunos de los saldos negativos que se tuvo que pagar; pero gracias a este sacrificio, el envío de remesas del extranjero, se convirtió en el segundo ingreso de divisas al país, superado únicamente por el petróleo.Quiero hacer notar, que el Estado ecuatoriano y sus titulares, tienen una enorme deuda con el ciudadano común, con el artesano, con el pequeño comerciante, con el microempresario, con el agricultor, con el migrante que regresó, con el trabajador dependiente; que son la columna vertebral de la economía nacional. Entonces cómo explicar la falta de estímulos para que estos sectores se vayan forjándose hacia la formalización, pero en un tono de amigo y no la de un capataz que impone la voluntad de su patrón. Por ejemplo el acceso de estos sectores al crédito productivo es casi nulo. Por otro lado es totalmente erróneo extender los mismos derechos y deberes, tanto a microempresarios y artesanos, que a grandes empresas nacionales y hasta internacionales. La miopía de la actual clase gobernante seudo revolucionaria, en el tema de fortalecimiento al sector productivo, da mucho de que hablar y el tema es para rato. A lo mejor tendrán que “importar” expertos en el tema, como en el caso de la justicia, a que nos den remediando el problemita en un dos por tres. Mientras esto ocurra, estoy seguro de que como siempre, el común de los ecuatorianos y ecuatorianas, buscarán la manera más original de seguir y luchar según sus limitadas posibilidades. 

  Raúl Amaguaña Lema.
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