Sobre las reinas de belleza

Las niñas desde muy pequeñas se acostumbran a que las llamen “princesas, reinitas”, lo cual no tiene nada de malo, pero sí queremos descubrir de donde vienen estas ideas.

Lo más probable es que surjan de las ideas monárquicas. Recordemos que las familias monárquicas, supuestamente elegidas por Dios para gobernar, han demostrado históricamente que son tanto o más corruptas que los gobiernos republicanos, por tanto las reinas de cualquier país (habrá excepciones), no son un buen ejemplo de comportamiento. En el Ecuador pululan los reinados de belleza, siempre con el pretexto de destacar las cualidades de la mujer y su deseo de, al ejercer el reinado, colaborar con los sectores sociales desfavorecidos. Sabemos, que la mujer no necesita ser reina para que pueda ejercer todas sus cualidades, su solidaridad y su inteligencia en el medio social donde se desenvuelva, sea éste su propia familia, ciudad de residencia, provincia o país.

En su innata practicidad supera de lejos al hombre en la mayoría de tareas que se imponga y no necesita llevar una corona sobre su cabeza, sino permitirle que intervenga en la mayoría de ambientes donde sus habilidades, su facilidad de comunicación y su ternura, permitan que esas actividades alcancen sus objetivos. No necesitamos entonces reinas, ni concursos de belleza, necesitamos mujeres que asuman sus tareas con todo el potencial que solo ellas saben desarrollar y el Ecuador sabrá agradecerles y siempre reconocerlas.