Silvia Samaniego, ‘mujer de hierro’ y madre de familia

p6f1otavaloOTAVALO. Para Silvia Samaniego, trabajar entre hierros, sueldas, lijas y el ruido que producen taladros, soldadoras y más maquinaria, propia de una mecánica industrial, es cosa de todos los días. Este oficio que para muchos sería exclusivo del género masculino, para esta dama, es su sustento de vida desde hace 20 años.

 

Inicios. Silvia aprendió el oficio de su padre, Luis Alfonso Samaniego, uno de los más conocidos mecánicos industriales de la ciudad. ‘Desde pequeños le ayudábamos a mi papá, pintábamos las puertas y poco a poco nos relacionábamos con este oficio’, dice Silvia.

Taller. Madre de dos hijos a quienes crió con el apoyo de sus padres y con su propio esfuerzo. Para ella no hay imposibles. Construye puertas, portones y todo lo que tenga que ver con estructuras metálicas. No tiene problema en vestirse con un overol y poner manos a la obra en el taller, que con su padre, hermano y uno de sus hijos llevan adelante.

Calidad. El negocio de la familia Samaniego es visitado por personas de todo el cantón, Silvia atribuye esto, a que el trabajo que se realiza en el taller es totalmente garantizado.
Para esta mujer lo más complicado de este duro trabajo es levantar las pesadas puertas y portones que, comúnmente, aquí  construyen, ‘para esto necesito ayuda, porque la fuerza del hombre es mayor a la de una mujer’ dice Silvia.

Trabajo serio. Con este oficio ha educado a sus hijos, combinando el trabajo del taller y sin olvidar ni dejar de lado sus obligaciones de madre de familia. Silvia es ‘mujer de hierro’.