Siempre en camino (1)

En un mundo tan cambiante como el actual, siempre hay que ponerse en camino, no cabe la resignación, sino el levantarse con el impulso de revivir y tomar nuevos entusiasmos para poder hacer frente a los retos que plantea el momento.

Hoy más que nunca, creo que se necesitan entornos comunitarios dispuestos a prestar apoyo psicosocial, sobre todo a personas frágiles, hundidas, incapaces de revivir por sí mismas. No podemos continuar con esta frialdad entre humanos, hay que volver al itinerario que nos enraíza, a ese amor auténtico que requerimos nos acompañe, en esa búsqueda constante de proximidad y complementariedad entre moradores.

Hoy, por los avances de la ciencia, sabemos que la mitad de las enfermedades mentales comienzan antes de los catorce años, pero la mayoría de los casos ni se detectan ni se tratan; es más, quizás se agraven entre las familias desestructuradas. La respuesta a esa dejadez o abandono del individuo, siempre es el amor; una actitud enérgica de la mente, una verdadera conmoción que nos pone en movimiento y nos hace sentirnos bien. Por eso, en una época de cansancio y frustración como la presente, considero vital que ganemos confianza entre nosotros para tomar conciencia de esa cohesión social de la que andamos hambrientos. En vista de lo cual, hay que considerar lo vivido y que nos sirva como lección, puesto que la mejor enseñanza es aquella que nos deja huella y que suele germinar de corazón a corazón.