Setenta años de Charly García, un rockero que vive por y para la música

Charly García, uno de los símbolos fundacionales del rock argentino, cumple este sábado 70 años conservando el amor de cuatro generaciones de seguidores, que continúan ovacionándole pese a los excesos del pasado.

Autor de canciones históricas como “Demoliendo hoteles”, “Rezo por vos” y “Nos siguen pegando abajo”, el músico porteño lleva casi dos años alejado de los escenarios por su mal estado de salud, una circunstancia que nunca perturbó su amor visceral por la música.

“Yo si no hay música, aunque sea la televisión… Es como que soy un pescado. La música es mi oxígeno”, reconoció hace unos años sobre un arte, el de componer canciones, necesario para mantenerse a flote.

Sin Charly García resulta imposible comprender el último medio siglo argentino: opositor acérrimo a la última dictadura cívico-militar (1976-1983), consolidó su popularidad como solista en los años 80 y 90, antes de sufrir los peores efectos de la drogadicción y copar las portadas de los diarios por sus salidas de tono.

En ese sentido, las siete décadas de vida de Charly están atravesadas por una enorme contradicción, en apariencia irresoluble: ¿cómo ser un músico de masas, capaz de llenar estadios y cosechar los más altos galardones, sin perder un ápice de genialidad?

Esa “tensión” marcó gran parte de su producción artística, según manifestó Diego Madoery en su libro ‘Charly y la máquina de hacer música’ (Gourmet Musical, 2021).

Esa disputa interna de Charly le causó innumerables conflictos con la prensa especializada y con sus propios seguidores, hasta el punto de condicionar su creación musical: tras la publicación de discos criticados por su “alta exploración estilística”, siempre venían otros más “rockeros” para levantar el vuelo.

A finales del 2002 durante una presentación en Quito junto a notables músicos argentinos como Fito Paez y Gustavo Cerati  hubo un desacuerdo del artista argentino con el sonido y arremetió a puntapiés contra los equipos de sonido cuando interpretaba su segunda melodía y desapareció del escenario en uno de sus habituales arrebatos de ira”.

El público, enardecido, lanzó botellas contra el escenario y destrozó lo que se le cruzó en el camino, por lo que la policía tuvo que intervenir para desalojar el coliseo. Charly García fue arrestado aquella madrugada en su camerino y trasladado al CDP de Quito.

En septiembre de 2014, el músico argentino Gonzalo Aloras difundió en YouTube un video en que se ve a Fito Páez, Gustavo Cerati y Charly García, junto a otras personas, encerrados en un camerino, mientras la policía ecuatoriana espera afuera para arrestar al cantante del bigote bicolor.

Una búsqueda que está íntimamente relacionada con el “espíritu romántico” de Charly, entendido no solo como una dirección artística, sino también como una “vida en conflicto”.

“Creo que Charly es un artista bien romántico, en el sentido de tener muchas ganas de avanzar y autotitularse como la vanguardia y, por otro lado, tener una cierta melancolía de que lo nuevo que viene no es lo que le gusta a él”, asevera Madoery.

EL LEGADO DE CHARLY

De hecho, a sus 70 años Charly “ha desbordado” la categoría del rock nacional, con artistas procedentes del tango y del folklore que lo reconocen “plenamente”, señala Andrés Ponce, musicólogo y docente ecuatoriano.

Por la trascendencia histórica de su figura, que hoy aparece más o menos depurada de todo detalle escabroso, la ciudad de Buenos Aires puso en marcha durante el último mes diversas actividades para honrar sus 70 años, como exposiciones fotográficas, encuentros literarios y recitales.

Dueño de un “oído absoluto”, esto es, la capacidad de identificar notas musicales sin partitura alguna, Charly cuenta con casi treinta álbumes de estudio a sus espaldas, entre ellos piezas fundamentales del rock latinoamericano como ‘Clics modernos’ (1983) y ‘Say No More’ (1996).