Semiótica y poder

Pablo DavalosEn un texto que quizá sea uno de sus escritos más importantes (“Comentarios sobre la Sociedad del Espectáculo”), Debord escribe: “La preciosa ventaja que el espectáculo ha extraído de esta puesta fuera de la ley de la historia, de haber condenado toda la historia actual a pasar a la clandestinidad, y de haber tenido éxito en hacer olvidar el devenir de la historia: es que en la sociedad se presenta ante todo encubriendo su propia historia, el movimiento de su reciente conquista del mundo. Su  poder aparece como familiar, como existiendo desde siempre. Todos los usurpadores  han querido hacer olvidar que en realidad son recién llegados”.
Eternizarse. Inmovilizar el presente: tarea gigantesca pero posible. Todos los días los mass media lo hacen, de hecho están para eso. Debord denomina a este proceso como “pasaje circular de la información”.  La historia se convierte en noticia gracias a la información; se fragmenta en multitud de pequeños trozos independientes unos de otros; hechos históricos que se presentan aislados, descontextualizados de la realidad que les otorga referentes y contenidos.
La tenaza se cierra cuando la sociedad del espectáculo no solo inmoviliza el presente y legitima el mundo burgués; sino cuando aplasta, devora, disuelve toda capacidad de respuesta; cuando logra aquello que Marcuse denominaba la unidimensionalidad; cuando finalmente consigue el consentimiento voluntario.  


Un proceso complejo, y en el cual la manifestación más empírica es la interiorización de la lógica del poder en todos y cada uno de los miembros del sistema. Un proceso por el cual los elementos de la retórica del espectáculo se muestran como autoreferenciales y como códigos indispensables de interpretación de la historia. El espectáculo del capitalismo, y el capitalismo del espectáculo se convierten en la condición de hermenéutica del poder.
Entonces, lo que realmente estaría en juego en la disputa que al momento hacen los gobiernos que pretenden superar al modelo neoliberal y mercantil, es descolonizar la subjetividad humana del control semiótico del poder.