Seminaristas, tan humanos como nosotros

pag-8Decisión, valentía, amor y buena voluntad son las virtudes que se necesitan cuando se ingresa al Seminario Nuestra Señora de la Esperanza, la formación de los futuros sacerdotes es académica, espiritual, pastoral y humana.
La vida del seminarista es un tiempo de entrega y discernimiento vocacional, aproximadamente 50 jóvenes entregaron su vida para seguir el ejemplo de Jesucristo.
A las 6h00 con el cantar de las aves y el silencio absoluto del lugar suena la campana que indica la hora de despertar y levantarse. Los jóvenes presurosos se alistan sin hacer ruido. Las primeras palabras que pronuncian los formandos son en la oración de laudes, liturgia de las horas de conversación divina con lectura de salmos en coro. Esta actividad se realiza en las capillas, frente al Sagrario.
Los ojos de los servidores de Dios brillan con intensidad frente al altar y en media hora de silencio físico aprovechan para pedir al Poder Superior fortaleza para su vocación y rezan por quienes les pidieron su oración y ruegan por los que oran por ellos.
A las 7h30 se rompe con el silencio al salir de la capilla y los saludos no se hacen esperar, juntos se dirigen al desayuno, café, pan, leche, jugo y más alimentos son los que les sostienen en su larga jornada de estudios y trabajo.
El tiempo de estudio es parte de la oración para los estudiantes, 31 profesores entre sacerdotes religiosos y laicos son los encargados de impartir materias a las tres etapas que tiene el seminario.
En cada hora de clase los jóvenes aprovechan las oportunidades para despejar sus dudas y generar espacios de interacción con los catedráticos. Historia de la filosofía, introducción a la Biblia, hermenéutica, mariología, cristología, literatura, expresión oral y escrita, Sagradas Escrituras, entre otras materias que se aprenden en horario de 8h00 a 14h00.
A media mañana todos los seminaristas y maestros salen a disfrutar de un refrigerio que les ayuda a entrar en calor por el frío que caracteriza a la zona y de paso aprovechan para compartir entre todos los estudiantes y entre risas cuentan historias, anécdotas y chistes. También en su conversación se escucha temas como política, economía, actualidad y proyectos de vida.
A las dos de la tarde las clases terminan y en orden se dirigen al comedor para almorzar junto a los formadores y compañeros de todos los niveles, las mesas están listas para cinco personas y a cada comida cambian de compañía para compartir junto a todos los miembros de la institución religiosa.
Después de comer, a las 14h30, tienen una hora libre en este tiempo realizan diferentes actividades, algunos juegan, otros practican guitarra y cantan y entre muchas otras cosas hay quienes prefieren descansar y dormir para reponer fuerzas y hacer digestión.
A las 15h30 todos comienzan a estudiar hasta las 19h00, para ellos es necesario alimentar el conocimiento de la iglesia para ser buenos servidores de Dios. En este tiempo aprovechan para conocer más sobre las clases recibidas y preparan preguntas para las que vendrán.
En ocasiones alguno de los formadores toma tiempo de la tarde o noche para encontrarse con el grupo que dirige, en este momentopreparan sus actividades pastorales y espirituales correspondientes al año de estudio. Trabajos en la huerta, deporte y actividades para compartir se realizan días específicos en comunidad.
En la noche cuando el sol cae todos se dirigen a la eucaristía, con devoción y fervor se acercan al Santo Sacrificio para agradecer a Dios por el día y piden su resguardo para la noche. La misa está animada con cánticos que llegan al corazón de los presentes por el conjunto de voces bien distribuidas en el coro, estas técnicas las aprenden en clase de música y canto. La liturgia de las vísperas se realiza a mitad de la ceremonia.
En la cena hay noches que reciben los alimentos mientras escuchan lecturas divinas en silencio hasta que uno de los formadores diga lo contrario. En ocasiones los seminaristas se reúnen para ver películas, documentales o noticias con el objetivo de disfrutar en comunidad y estar informados de la realidad.
Aproximadamente a las 22h00, con devoción y respeto se acercan a la capilla para recitar las oraciones de completas, momentos de meditación profunda donde entregan su descanso al Altísimo con el objetivo de mantener el estado espiritual en la noche.
El descanso nocturno inicia con silencio absoluto, desde esta hora los futuros sacerdotes no realizan ninguna actividad más que el descanso.
Algunos jóvenes continúan rezando bajo las cobijas, para no romper las reglas.