Semejanzas y sueños truncados por el fuego

altCOTACACHI. No solo las similitudes de sus nombres, Alfonso, ni de sus 18 años, ni la idea de viajar a Colombia para ayudar económicamente a sus familias,  marcan la tragedia de los dos jóvenes cotacacheños que fueron incinerados  en Colombia por la supuesta violación de una menor.
Ahora el dolor de sus padres y el deseo de justicia también siguen marcando la similitud de sus destinos.

 Semejanzas. Lo que realmente los asemeja en la tragedia es la pobreza absoluta y la falta de esperanzas y sueños en la que vivieron durante sus escasos 18 años de vida. Esto los llevó a dejar los estudios, su tierra, sus padres y amigos para emigrar a Colombia en pos del sueño de trabajar fuerte y hacer algo de dinero para su familia.

Para llegar a sus viviendas ubicadas en la comunidad de Cumbas Conde, se debe tomar un bus en la ciudad de Cotacachi que lo deja en la mitad de la vía, en la parroquia de Quiroga  y de allí caminar 2.5 kilómetros, cuesta arriba sobre una vía de polvo y baches al pie del precipicio.
Si los familiares de los fallecidos necesitan llevar un quintal de papas, deben pagar 15 dólares por el transporte y los niños deben cruzar quebradas para llegar a la única escuela que los acoge, eludiendo perros sueltos y peligro constante. Además la comunidad carece de alcantarillado y no hay fuentes de trabajo.

 altSueños truncados. Luis Alfonso Túquerez Perugachi y Jhonatan Alfonso Panamá Santillán eran jóvenes sanos, al decir de los habitantes de la comunidad que los conoció de siempre. Fueron incinerados en Cundinamarca – Colombia, el pasado martes, por un hombre que los acusó de un supuesto delito de violación que nunca se probó. Los padres de los jóvenes piden ayuda y justicia a las autoridades  ecuatoriana que según los afligidos familiares hasta el domindo no se han acercado a ofrecer la colaboración.
Pero, a sus familiares, lo que más les duele e indigna no es la pobreza ni el dolor de su pérdida, es la mancha que se ha lanzado sobre el nombre de los chicos a nivel nacional e internacional.
Y es que los pobres, solo dejamos el buen nombre a nuestros hijos que casi siempre sueñan con un mejor vivir.
Ayer fue el funeral de los dos “Alfonsos” y el dolor de sus partidas consternó a toda la comunidad.