Sectorización educativa

La sectorización impuesta por las autoridades educativas, respecto  a la matriculación en los planteles educativos, violenta claramente el derecho constitucional que todos los ecuatorianos tenemos, al momento de elegir el tipo de educación que queremos para nuestros hijos.

Cualquier ecuatoriano(a) puede estudiar en cualquier institución educativa que estime conveniente, esto no solamente dentro del país, sino incluso en el extranjero. Aceptemos la realidad, no todos los establecimientos educativos gozan de la misma calidad y reconocimiento social. Si existe una sobredemanda de matrículas, en las instituciones llamadas “reconocidas” o “prestigiosas”, lo más justo y racional a la hora de asignar cupos, es la de realizar una prueba de aptitud y aceptar a los mejores puntuados y punto. Esto de la sectorización educativa me suena a: “Ve, guambrito debes regresar a la escuelita de tu comuna”, frase con tintes xenofóbicos y racistas que esperamos no se reproduzca en ningún rincón del país. A veces nos colma la paciencia ésta y otras “brillantes” ideas de quienes a nombre de la revolución ciudadana, quizá con buenas intenciones, ingenuamente pretenden aplicar. Sería mucho mejor, separar de una vez los centros de educación básica, de los del bachillerato; paralela a esta acción, fundar institutos de nueva visión y calidad educativa, calidad que necesariamente deberá ser evidente y comprobable. Otro de los asuntos denigrantes a la hora de las matrículas, es la típica y folclórica “cola”, con amanecidas incluidas y derecho a piso en el hotel “Las Veredas”. Repito denigrante, si consideramos que estamos en pleno siglo XXI y la era digital; sin duda la falta de disciplina, visión y profesionalismo de las autoridades educativas, no tiene nombre. En este asunto parece que las instituciones educativas privadas funcionan mucho mejor en comparación a las públicas, en una etapa política donde se quiere llenar de magnificencia a lo público y estatal en desmedro de lo particular y privado. 

  Raúl Amaguaña Lema.
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