Seamos mejores cada día

Todos los seres humanos tenemos una mente en la que se encuentra la inteligencia y la sabiduría para discernir entre lo bueno y lo malo, un corazón en el que habita el amor y la pasión para amar u odiar, dos manos que tienen la habilidad para construir o destruir, dos pies que poseen la fuerza para avanzar o retroceder en el camino. Sin embargo, el poder elegir entre dos alternativas permite tener éxitos y fracasos, fortalezas y debilidades, alegrías y tristezas, etc.

Obviamente, existen otros factores como el conocimiento, experiencia, motivación o entorno que pueden influir directa o indirectamente para que se escoja la una o la otra opción, pero es éste detalle el que hace que los seres humanos nos equivoquemos y cometamos errores, en las acciones que realizamos, en los pasos que damos, en las palabras que pronunciamos y en las decisiones que tomamos.

No obstante, sí queremos ser mejores cada día, debemos corregir los errores, transformar esos errores en enseñanzas, y convertir esas enseñanzas en sabiduría, para no volver a equivocarnos. El reconocer una falta, asumir la culpabilidad, presentar las disculpas o pedir perdón son actos de nobleza que nos hacen más humanos, dan un valor agregado a la persona, confirman la valentía de un hombre, fortalecen la delicadeza de una mujer, y fortalecen la confianza de los demás. No olvidemos que sí ayer fuimos buenos, hoy podemos ser muy buenos, y mañana excelentes.