Se recuerda 30 años de la muerte de Roldós

Ibarra. Hoy se cumplen 30 años de la muerte del expresidente de la República, Jaime Roldós Aguilera, de su esposa, Martha Bucaram, y de otros colaboradores, quienes perdieron la vida en un accidente aéreo.

  Presidente. Jaime Roldós Aguilera fue presidente constitucional de Ecuador desde el 10 de agosto de 1979 hasta el 24 de mayo de 1981, el día de su muerte.
Resultó elegido por una alianza entre el partido populista Concentración de Fuerzas Populares y el partido demócrata cristiano Democracia Popular. Venció en la segunda vuelta electoral al socialcristiano Sixto Durán Ballén, de tendencia conservadora.

 Hechos destacados durante su mandato. El 11 de octubre de 1979 Roldós reduce a 40 horas la jornada del trabajo en la semana.
El 1 de noviembre de 1979 duplicó el salario mínimo vital de los trabajadores, a 4.000 sucres mensuales.
El año 1981 lo anuncia como “el año del avance”. A fines de enero y principios de febrero de 1981, hubo una confrontación bélica con Perú, en la Cordillera del Cóndor. Los enfrentamientos se dieron en la zona de Paquisha, Mayaycu y Machinaza.

 Protección de los Derechos Humanos. El aporte más significativo de Jaime Roldós fue su política internacional en materia de Derechos Humanos en una época en que la mayoría de países latinoamericanos eran gobernados por dictaduras militares.

 Testimonio. Según Luis Mejía Montesdeoca, exdiputado y  prefecto de Imbabura, Jaime Roldós Aguilera era un verdadero líder, un hombre bueno, solidario,  muy inteligente y gran orador.    El país perdió muchísimo con su prematura muerte.
“Conocí al recordado Presidente Jaime Roldós Aguilera cuando él era miembro de la Comisión Legislativa Permanente,  que en receso del Congreso Nacional, dictaba leyes y decretos. Era uno de los Diputados más inteligentes y con grandes dotes oratorios y muy agradable en su trato con las personas, yo asistía como cronista del diario El Comercio a las sesiones de dicha comisión”, dijo.
“Cómo no recordar también la deferencia que tuvo con mi persona cuando en su visita a mi ciudad natal Otavalo, en la segunda vuelta electoral para elegir Presidente  de la República, hizo detener la caravana motorizada para saludarme, estrechar su mano y pedirnos nuestro apoyo”. Siendo la máxima autoridad del Estado, sabía acoger sugerencias y  también reconocía y rectificaba errores.