Se quedó sin trabajo y busca una oportunidad

Ibarra. Hace nueve años Yudieel Grillo llegó a Ecuador desde su natal Cuba. Siempre le llamó la atención este país y decidió emprender su viaje en busca de mejores oportunidades. Aunque hoy pasa por momentos difíciles, no pierde el optimismo de que lleguen días mejores para él y su familia.

Tenía un trabajo. Las cosas no siempre estuvieron mal. Cuenta que aunque fue difícil al inicio, finalmente logró conseguir un trabajo en Ibarra en el que estuvo durante cinco años y cuatro meses como parte del grupo de colaboradores de un preuniversitario. “Pero lastimosamente, por una mala administración de la propietaria, el negocio quebró y 16 personas quedamos desempleadas”, dijo y añadió que uno de los casos más penosos fue el de una persona de más de 60 años que perdió su retiro.

De eso han pasado más de seis meses y desde entonces no ha logrado conseguir un empleo estable por lo que tuvo que buscar alternativas.

Vender dulces. “He tratado de conseguir empleo. Entrego siempre carpetas en varios lugares pero nunca me han llamado y entonces me ha costado mantener a mi familia”, dice.

Lo más difícil es que casi al mismo tiempo que perdía su trabajo también llegaba al mundo su pequeña hija. Es por eso que la situación se complica aún más.

“No podía quedarme con los brazos cruzados entonces decidimos con mi esposa que podíamos salir a vender dulces en el centro de la ciudad”.

Y así es como pasan sus días. Yudieel con su pequeña hija de siete meses se ubican, de lunes a viernes, en la calle Pedro Moncayo, exactamente frente a la unidad educativa Inmaculada Concepción.

Problemática. Considera que uno de los problemas que tiene, para conseguir trabajo, es que con la llegada de personas desde Venezuela, las personas que requieren personal solo contratan a quienes están dispuestos a hacerlo por mano de obra muy barata. “Es más económico contratarlos a ellos porque por la necesidad acceden y a los demás nos dejan de lado”, dice Grillo quien también tiene la nacionalidad ecuatoriana. Hace más de dos años estaba casado con una ecuatoriana pero finalmente el matrimonio se acabó.

Fieles compradores. Quienes le compran señalan que es una persona muy alegre y que a pesar de la situación nunca está mal. “Da ganas de comprarle para continuar dándole motivos para sonreír, para pensar que pronto las cosas van a cambiar”, dice Carmen López.

También las estudiantes de la unidad educativa La Inmaculada son clientes frecuentes de Grillo. “Es importante que ayudemos a las personas que lo necesitan. Hay que tomar en cuenta que él llegó desde muy lejos y aunque ya lleva muchos años aquí siempre será difícil estar lejos de su tierra”, dijo Nicole Bravo.

Lo mismo piensa Angie Sarauz, quien destacó que es un buen padre pues se esfuerza por su hija.

“Tiene una niña muy bonita y nosotras siempre le compramos porque sabemos que con ese dinero se ayuda para darle lo que necesita a su hija”.

Máximo 10 dólares. Lo que gana él y su esposa, que también es extranjera y llegó desde Colombia, suma un máximo de 10 dólares diarios. “Eso es lo que tenemos gracias a la gente que nos colabora y nos alcanza con las justas para pagar el arriendo y algo de comida”.

Trabajan cinco horas diarias pues como deben estar con la niña es difícil que puedan estar todo el día en la calle ya que todavía es muy pequeña.

Ayuda social. Por todo esto es que Grillo apela a la solidaridad de las personas que quieran ayudarle en este momento difícil. Las personas que quieran solidarizarse pueden donar víveres, ropa, dinero y pide encarecidamente que alguien le brinde un trabajo para salir adelante. Su número de contacto es 0983097376.