Se nos fue el año

Otra vez, en un pestañeo, se nos fue el año.

Lo vertiginoso del momento es una realidad, cuando vivimos con intensidad el tiempo no corre, ¡vuela!.

Pasamos una Navidad en familia y nos aprestamos a quemar el año viejo con nuestras propias particularidades.

Los pronósticos waltermercadianos, de brujas, adivinos, agoreros del bien y del mal que nos hablan de los calzones amarillos, el billete, la maleta, la vuelta a la manzana, las uvas o el champan, a estas alturas de la vida, ya no importan.

El futuro depende de nosotros, que en realidad es el prolongamiento de lo que hacemos en el presente. Aceptar la realidad fuera del pragmatismo es actuar con la magia que nos inspira nuestra historia, lo que llevamos en nuestros genes, la lucha de nuestros ancestros la mantenemos en nuestro vivir. Por eso somos un pueblo combativo que ha enfrentado todo lo que nos quiere someter. Salir a las calles, tumbar gobiernos, demandar derechos, son hechos que las nuevas generaciones tienen que descubrir y vivir.

Se nos viene un año difícil, no hay dinero para nada, solo los créditos internacionales han hecho respirar al gobierno, endeudamiento constante que a ritmo del anterior gobierno se acentuaba más en época de campaña electoral.

Hasta tanto amigo lector, amiga lectora: “positivo”, como dirían los amigos amantes del militarismo, para recibir el nuevo año.