Se allana el camino

Si el camino para llegar a la paz en Colombia se abre paso entre acuerdos serios, prolongados y de beneficio para el pueblo, en donde los pobres y campesinos han sido los más golpeados, qué bueno que los tiempos no importen. Fue una noticia con carácter de interés mundial el saber que el pasado domingo, el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC habían llegado a un acuerdo sobre la cuestión agraria, según se sabe, el primer punto de la agenda pactada para los diálogos de paz que se lleva adelante en la Habana-Cuba.

La aspiración de todo ser racional es imponer la paz por sobre todas las cosas, eso frenaría, por lo menos en Colombia, años de muerte, derramamiento de sangre, confrontación permanente, secuestros, actos reñidos con la ley y sobre todo una división en un país que ha dado ejemplo en otras actividades para su desarrollo. El papel de las FARC y de representantes del gobierno, a más de los representantes de los países garantes del proceso (Cuba y Noruega) y de los acompañantes (Venezuela y Chile), es digno de aplauso. El proceso no debe detenerse y los obstáculos que se presenten deben ser salvados con inteligencia y sensibilidad de todos.