Satisfacción por ayudar a salvar vidas inocentes

Ibarra. Como si fueran basura, así fueron abandonados dos bebés en Ibarra y lograron sobrevivir y tener una mejor oportunidad gracias a la oportuna intervención de la Dinapen.

Un caso se dio en 2016, cuando una recién nacida, que incluso se encontraba con la placenta de su madre, fue abandonada en una funda de basura junto a otros desperdicios, en los Huertos Familiares.

El mayor Ismael Varas, jefe de la Dinapen en Imbabura, recuerda que policías del Servicio Urbano y de la Dinapen acudieron al llamado de una persona que se percató de unos sonidos que salían de la funda.

Se trataba de una bebé de horas de nacida.

El rescate fue oportuno y los uniformados trasladaron a la pequeña al hospital San Vicente de Paúl, en donde lograron salvarle la vida.

Victoria llamaron a la pequeña que, al mes y medio fue dada de alta y trasladada a la Fundación Cristo de la Calle. Tras seguir el proceso legal la pequeña encontró el abrazo de una familia que la adoptó.

En 2017 una mujer entregó a un bebé diciendo que supuestamente lo encontró. Llamó al 9-1-1 y tras investigaciones se descubrió que la mujer era la madre de la criatura.

Un segundo caso se dio en 2018, en el sector Santa Clara del Tablón, en Iruguincho (Urcuquí). Alguien dejó a un recién nacido abandonado y envuelto entre sábanas. Personal de la Dinapen lo rescató y trasladó al hospital San Vicente de Paúl. EL NORTE conoció que el bebé ya cuenta con una familia que desea adoptarlo.

La Dinapen coordina la atención de los bebés con instituciones de seguridad, luego en salud y con protección de derechos.

“Nosotros como un servicio especializado, siempre damos lo mejor para tener a los bebés en buen recaudo. Nuestra labor no termina ingresándole en el hospital, nosotros estamos pendientes hasta que podamos llevar al bebé a la casa hogar”, menciona Varas.

“Los policías son sensibilizados y damos lo mejor.

Algunas personas luchan y quieren tener familia, mientras tanto hay otras que, teniendo la posibilidad, hacen estos actos con una criatura que no puede defenderse y, si nadie los encuentra, pueden morir.

“Salvar una vida tan indefensa como la de un recién nacido, que no está en las capacidades de defenderse, es una satisfacción muy grande”, enfatiza Ismael Varas.