Sanos consejos

Lo ocurrido tras la victoria del Sí corrobora algo que he venido planteando desde hace rato. Esta “revolución” ciudadana tiene demasiados tecnócratas y pocos revolucionarios.

Cuando la tecnocracia se pone al mando de la  política, los resultados no son siempre tan halagüeños,  como no lo fueron en esta consulta en la que las preguntas, aunque respondían a necesidades históricas, no calaron en el alma política de la gente, pues el gobierno jugó con cartas “técnicas” mientras que la derecha azul y roja lo hizo con patadas y puñetes  con tal de ganar la apuesta electoral. Menos mal que perdió, aunque logró reconstituir a sus desbandadas y bizarras tropas.

Que Correa quiera mejorar el nivel técnico  de los ecuatorianos es bueno, pero los procesos históricos profundos se dirigen con estrategias políticas inteligentes que ayuden a sumar aliados para un proceso de largo aliento. Si Correa quiere salir ganancioso en este proyecto, debe reconstituir sus huestes inoculándolas una  ideología acorde a “la revolución” para que las semillas sembradas fructifiquen. Por ahora, sus seguidores, salvadas las excepciones, actúan como entusiastas discípulos de un caudillo al que perciben más carismático que ideológico; muchos de ellos preocupados en ornamentar su talante de precandidatos para las próximas elecciones, antes  que en formarse como cuadros dispuestos a jugarse la camiseta verde, sin esperar recompensa. Hay que tomar en serio las confesiones del “sicario económico” John Perkins respecto a que el blanco principal del imperio este momento es Rafael Correa y prepararse para los próximos eventos desestabilizadores de la derecha; eso requiere de que los militantes de la “revolución” ciudadana  comprendan de una vez en serio la semántica de esta palabra tan hermosa, pero tan exigente. 

 Juan F Ruales

juanf_ruales48@hotmail.com