Salir de la caverna

myriam valdiviesoPrimo Levi autor de “Trilogía de Auschwitz” y sobreviviente de la  segunda guerra mundial,  señala en su ensayo de reflexiones y recuerdos vividos, que: “ en 1946 cuando el nazismo y el fascismo parecían carecer de rostro, parecían   haber vuelto a la nada, desvanecidos como un sueño monstruoso, …pocos años después Europa e Italia se dieron cuenta de que se trataba de una ingenua ilusión, el fascismo estaba muy lejos de haber muerto, sólo estaba escondido, enquistado, estaba mudando de piel, para presentarse con piel nueva, algo menos reconocible, algo más respetable, mejor adaptado al nuevo mundo que había salido de la catástrofe…”

Posterior a la guerra  se produjo una suerte de modernización del discurso y  tramoya, un cambio de escenografía para continuar con esa obra macabra que significa el apropiamiento de la vida y el pensamiento ajeno, nuevos totalitarismos surgieron amparados en la necesidad de la reconstrucción nacional, conocido discurso, que se ancló también en América Latina y su búsqueda liberatoria.
Lamentablemente los individuos no miramos a la historia como una bitácora que   muestra la cronología de lo vivido, no miramos la advertencia de que los hechos pueden volver a repetirse, como de hecho ha sucedido, olvidamos fácilmente, solemos negar la repetición o similitud de acontecimientos  arguyendo que son otros tiempos  y nuevas coyunturas.  Pensamos que hablar de fascismo es sinónimo de “militarismo”, cuánta ingenuidad, creemos que el fascismo es la destrucción por bombardeo únicamente o  el fusilamiento en el paredón; no disgregamos frente a otras modalidades que en  el fondo nos conducen a lo mismo, al anulamiento del ser, a su irrespeto, a la horrenda condición de gobernanza de unos sobre otros, amparados en la perversidad del miedo, escalofriante recurso que tiene el fascismo para anular a las sociedades, para someterlas. La punición, el  escarmiento, el castigo, la ley,  se construyen y articulan para sembrar miedo, miedo que  se expande sutilmente en nombre del orden social, se justifica a sí mismo en su monstruosa aberración para alcanzar la sociedad ideal o del buen vivir.

 

Myriam Valdivieso Cox
mival63@yahoo.com