Salió de prisión, busca oportunidades

Ibarra. Mónica U. es una madre de familia que pese a los obstáculos busca salir adelante, asegura que el tema no ha sido fácil por cuanto si bien ha conseguido trabajo, éste no es seguro. Ella estuvo por el lapso de un año y medio aproximadamente privada de la libertad, y hace pocos días perdió a una de sus hijas, a quien hace más de un año y medio le detectaron cáncer de estómago.

Ella también es parte de la asociación que agrupa a mujeres excarcelarias, quienes pese a estar organizadas, no han recibido el apoyo de las autoridades.

Su relato. “A mi hija le detectaron el cáncer cuando tenía 26 años, es decir hace año y medio. Pidiendo ayuda seguimos el tratamiento y es así que logramos ingresarla al Hospital de Solca en Quito, sin embargo hubieron gastos que tuve que afrontar y hasta me tocó vender algunas cosas para pagar el arriendo, atender a los niños y a ella mismo durante este proceso que estuvo enferma”, dijo Mónica, quien luego del fallecimiento de su hija quedó a cargo de los niños que son hijos de la fallecida. Una niña tiene 8 años, otro niño tiene cinco años y el último un año tres meses.

Un pedido especial. La ciudadana pide a las autoridades locales que le ayuden a gestionar el tener una vivienda propia, al momento dice vive arrendando. “Mi trabajo no es estable, es por eso a veces tenemos una comida, al día, muchas veces nosotros los adultos nos quedamos sin comer para que los niños puedan alimentarse”, dice la ciudadana.

No se halla trabajo. Cuenta que estuvo privada de la libertad hace ya dos años y medio. “En lo personal creo que yo sí me he rehabilitado en cuerpo, alma y pensamiento, luego que salí del centro carcelario. Pero el problema cuando uno se sale rehabilitado, es que se estrella con la realidad de que no se encuentra trabajo.

Es por ello que mucha gente que sale de los centros de rehabilitación social cae en lo mismo”, aseguró la madre de familia.

Una idea que tiene sentido. “Rosa” nombre protegido hija de Mónica U. va más allá en su criterio sobre los centros de rehabilitación social.

“Creo que dentro de las cárceles se debería generar fuentes de trabajo. Yo creo que dentro de las cárceles debería haber empresas para que la gente que está presa produzca. Hay gente que está muchos años adentro cumpliendo sentencias altas. Esas personas podrían producir en todo ese tiempo y hasta generar ingresos para sus familias que están afuera”, indicó.

Pero eso no es todo. “Otro problema que afrontamos las personas excarcelarias es que cuando salimos libres no podemos hacer nada porque uno tiene deuda con el Estado y no se puede hacer papeles para buscar un trabajo.

Le sale en el sistema usted tiene deuda con el estado y no tiene derecho a nada. De dónde vamos a pagar si acabamos de salir de un centro de rehabilitación social. Ni siquiera si se logra tener un dinero no se puede poner en una cuenta a nombre de uno por ser expresidiaria”, dijo la ciudadana quien pese a estas circunstancias dice que seguirá luchando para salir adelante.

Para no olvidar. En Ecuador, la población penitenciaria femenina se ubica en 2 mil 859 mujeres, de las cuales mil 387 han sido sentenciadas, mil 443 están siendo procesadas, 21 son contraventoras y 8 en situación de apremio.

El tráfico ilícito de sustancias catalogadas sujetas a fiscalización es el delito por el cual más mujeres en nuestro país han sido detenidas por las autoridades. Del total de mujeres privadas de libertad 787 tienen sentencia y 813 están en proceso.

Por robo existen 175 mujeres con sentencia, 182 en proceso, en total 357.

Por delincuencia organizada 28 mujeres con sentencia, 125 en proceso, en total 153.

Por asociación ilícita 71 mujeres con sentencia, 75 en proceso, un total de 146

Por asesinato 42 con sentencia, 58 en proceso, en total 100 mujeres privadas de la libertad. La situación se complica cuando las mujeres privadas de libertad tienen que cumplir su condena junto a sus hijos.