Sale a la calle a pedir caridad para llevar el sustento

Ibarra. En la intersección de las calles García Moreno y Bolívar encontramos a un adulto mayor, tenía unas dos muletas que le ayudaban a mantenerse en pie. Además cargaba un rótulo en el que hacía mención a que tenía una fractura en su cuerpo.

No todos los transeúntes le ponían atención, unos le ignoraban, otros lo veían y avanzaban, pero aunque en menor número también se evidenció a quienes le entregaban una moneda.

“¡Una caridacita!, ¡una caridacita! exclamaba el adulto mayor en los bajos del edificio de la Municipalidad de Ibarra.

Su historia. Un equipo de Diario EL NORTE no quiso dejarle una moneda simplemente, nosotros queríamos saber más de la historia de este adulto mayor.

Al observar la cámara el adulto mayor se sentía atemorizado, pero finalmente accedió a dialogar.

Testimonio. “Soy un originario del Carchi, pero ya vivo en Ibarra más de 30 años, sin embargo hace aproximadamente 23 años sufrió un accidente que le produjo fracturas en la cadera y en su pierna derecha, desde entonces su vida no ha vuelto a ser igual, ha pasado el tiempo y ahora a sus 76 años sale a la calle a pedir ayuda de las personas, con lo que puede llevar el sustento a su casa. “No hay que quejarse de la vida, solo hay que pedir a Dios y punto”, dice.

En su trabajo. “Yo me fracturé cuando estaba descargando mercadería de un camión, recuerdo que me caí de una parte alta que estaba descargando. En ese entonces me llevaron al hospital y recuerdo me pusieron placas, permanecí tres meses en Quito y a los cinco años volví a caminar aunque sea un poquito”, dijo Segundo. “Yo sí tengo cuatro hijos pero todos ya son casados, pero como ya son casados pues ellos ya son aparte, viven en sus hogares”, enfatiza.

Sí tiene el bono. “No salgo todos los días, pero sí vengo a pedir caridad cuando ya no tengo ni un real. Trabajar ya no puedo, me duele lo que le conté me fracturé. Debo indicarle que sí recibo el bono de los 100 dólares, pero nos alcanza. Yo tengo el 44% de discapacidad, así dice en el carnet del Conadis, pero tengo que hacerme otras evaluaciones en el centro de salud, porque creo tengo más alto el porcentaje de discapacidad”, sostiene el adulto mayor.

Cuenta que no vive solo, le acompaña su conviviente como él le ha denominado, con la que ya vive al menos 35 años, ella (Zoila Mariana Espinoza) también es fracturada la mano, y además tiene problemas con el corazón y no escucha. Cuenta el adulto mayor que vive en Atuntaqui, pero ayer lo encontramos pidiendo caridad en las calles de Ibarra, asegura que se moviliza con mucho peligro para su salud en bus.

Espera por su casa. “Tanto insistir el MIES me ayudó con una casita, pero aún no nos entregan y por el momento seguimos viviendo arrendando, es por eso que no nos alcanza el dinero, tengo que con lo del bono pagar el arriendo y nos quedamos sin el sustento”.

Cuenta que en su juventud se dedicó a trabajar cargando y descargando mercadería de los vehículos, además dice es chofer.

Recuerda que es originario del cantón Montúfar en la provincia del Carchi.

“Allá ya no tengo familia, bueno se que un hermano aún vive por allá. Otros hermanos se que viven en Quito, otra hermana vive en Otavalo, pero ya casi no nos vemos.

Además. Pero en esta esquina no solo se le ha observado a Segundo Chulde también otros adultos mayores se han ubicado para pedir ayuda a la ciudadanía. En las próximas ediciones conoceremos la historia del resto de personas, todos adultos mayores que día a día piden para sobrevivir.