Rumbo al 7 de mayo

El país está en medio del debate, la intolerancia, la prepotencia y la deslegitimación política. Nos encontramos en una lucha enconada cuando faltan pocos días para la Consulta Popular, constitucionalmente aceptada, aunque para muchos, manipulada.

En estos días hemos podido mirar con sorpresa y desazón, cómo las pasiones se desbordan. El insulto se ha vuelto el pan de cada día, los gestos de irrespeto se ven por todas partes y lo peor, la gran mayoría de ecuatorianos subidos en una especie de barco que se bambolea demasiado y que corre el riesgo de perder su rumbo cierto. Pobre país, dirían muchos. País de Manuelito, dirían otros. País de absurdistán, concebirían  unos terceros. En fin, el Ecuador es apasionante, precisamente por las incongruencias, desfases, sorpresas e incomprensiones, como aquella que tiene la mayoría de ecuatorianos sobre los anexos del referendum o la necesidad de entender qué gana el país con preguntas relacionadas a la muerte de los toros, a las peleas de los gallos y a la vigencia o no de los juegos de azar. Se acerca una fecha importante y como tal la decisión de cada uno de los ecuatorianos va a ser importante. Tiene que ser importante y trascendente. Si no estamos tan “inteligenciados” de las preguntas que se han planteado, ¿por qué votar sí o no? Al paso que vamos y así como se presenta el panorama político, mucho tendrá que ver la aceptación que tenga el Presidente Correa o el rechazo que él genera ante la opinión pública. El día se acerca.