Ronald Cuarán lucha contra el crimen y la delincuencia, lejos de su tierra natal

“Combatir la delincuencia es gratificante, cuando haces un trabajo investigativo y cumples tu objetivo. Hay gente amenazada, extorsionada, han secuestrado a su familia y ahí es donde entramos nosotros, para devolverles la paz y la seguridad; la sonrisa y agradecimiento de las víctimas, hace que estar lejos de tus seres queridos, valga cada segundo la pena”, es una de las conclusiones de Ronald David Cuarán Rosero, de 30 años de edad, oriundo de Lita, quien se desempeña en una importante unidad policial que da guerra a la delincuencia en la provincia de Manabí.

El teniente de Policía cuenta orgulloso el esfuerzo que le ha costado su carrera, ya que alterna su vida policial con una de sus pasiones, el motociclismo. Al momento se encuentra en ‘stop’ laboral y deportivo, ya que se contagió de Covid-19 y se está recuperando en casa, sin embargo no ha perdido la alegría y asegura que esto sólo es una prueba por la que está pasando el mundo entero.

Es el menor de nueve hermanos, su vida familiar trata de mantenerla en privado, para no ponerlos en riesgo de los grupos delincuenciales a los cuales ha desarticulado, sin embargo recuerda con orgullo su niñez en la ruralidad, en donde aprendió a valorar los esfuerzos de su madre, Oliva Rosero.

“Vengo de una familia de gente trabajadora que ha luchado incansablemente, mis hermanos son profesionales y otros comerciantes, siempre nos hemos caracterizado por respetar a las personas. Mi madre es mi mayor ejemplo, a ella le debo todo y de su mano he conseguido ser un hombre de bien.

Somos una familia que ha venido de abajo, mis papás se separaron y mi mamá trabajo muy fuerte para sacarnos adelante. En Lita inició mi historia, allá crecí y empezó mi sueño por ser policía”, asegura con orgullo el uniformado.

Su vida policial
Con nostalgia recuerda su paso por la Escuela Superior de Policía, en donde asegura que vivió los mejores momentos. “La etapa de cadete es hermosa, aproveché cada momento porque me dediqué a estudiar. Siempre fui disciplinado, centrado y fuerte, hablando físicamente. En el aspecto académico rendí al máximo y me permitió tener el reconocimiento de ser brigadier, eso me lo llevaré hasta que culmine mi carrera, porque impartí y enseñé buenos valores a las nuevas generaciones durante mi etapa de instrucción”, dijo.

Pasión por el deporte
“El taekwondo, en mi etapa de formación, me ayudó mucho, me llevó a conocer personas increíbles y le di un título internacional a mi institución en México y Perú. En esta disciplina estoy desde los 12 años, he sido seleccionado nacional y eso me formó el carácter desde adolescente. Hace dos años soy motociclista, he competido a nivel local e internacional, casi siempre estoy en el podium y mi última carrera fue la famosa Baja Pedernales”, concluyó.