Romel Pinto, ibarreño que lideró a la banda Latin King en Madrid

Ibarra. Cuando apenas tenía 19 años de edad, el ibarreño Romel Pinto Rosero era todo un personaje de la banda de los “Latin king”, en España. Además, la Policía lo buscaba como cabecilla de la organización y lo acusaba de ser el mentalizador de dos asesinatos. Ahora, orgullosamente, es un agente de control de la Policía Municipal de Ibarra

Antecedentes. Su alias “King Jordan” sonaba fuertemente en las principales plazas de la capital madrileña. La rivalidad con los “Ñetas” nació por la muerte de un “Latin” a quien juraron vengar su asesinato. Finalmente fue capturado en el año 2006, absuelto en uno de los juicios y condenado a 18 años de prisión en el otro.

Pinto emigró a España a los 12 años, vivía con su madre, lastimosamente por su situación migratoria no pudo continuar con sus estudios. Cuenta que frecuentaba uno de los parques de la localidad y siempre le gustó vestirse como rapero. Tenía “la pinta” que atrajo a un grupo de jóvenes que poco a poco le convencieron para pertenecer a la nación, como ellos le llaman a “Latin king”.

Poco a poco fue aprendiendo a robar, extorsionar, golpear a la gente hasta que fue coronado como “rey” y era el sexto líder de la “nación”.

Madrid pertenecía a los Latin King. Y como la violencia genera más violencia, la agrupación “Ñetas” creció en número y se dieron varios enfrentamientos. Hasta el punto de crear alarma social en España.

Por varias muertes de lado y lado, la Policía lo capturó en el año 2005.

Cayó preso. Pagó prisión 4 años 10 meses, su carácter siempre rebelde y violento le llevó a agredir a un funcionario de la prisión por lo que pasó varios meses en una celda en aislamiento.

Cuando estaba preso nació su primera hija.

Fue trasladado a una cárcel en la provincia de Cádiz de máxima seguridad, donde prácticamente no veía la luz del sol.

“Entre toda esta sombra, tuve una luz que siempre brillaba y que nunca la quise ver. Porque cuando estuve encerrado se acabó la fama, terminó el malote y solo estaba mi mamá”, cuenta.

Es así que su madre fue quien se endeudó y contrató abogados logrando absolverlo en el primer juicio y apelar la sentencia del segundo juicio.

Todo esto le sirvió para hacer un cambio radical en su vida. “Salí de la cárcel dejé atrás las drogas y todas los vínculos con los Latin King en España”.

Después de un año, sin poder obtener su residencia en España por sus antecedentes penales, decidió regresar a Ecuador.

En el 2011 ya en Ibarra intentó activar la agrupación “Latin” en esta ciudad, pero decidió retirarse porque vio que empezaron con actos violentos.

“Yo proseguí con mi vida y ahora los Latin King en Ibarra tienen buenos proyectos sociales”.

Romel Pinto, desde hace cuatro años, es miembro de la Policía Municipal como agente de control.

“No se puede perder la vida por malos pasos que se da”, dice. “Hasta el sol de hoy, no he dejado de ser orgulloso de ser un Latin King, pero también estoy orgulloso porque soy agente de control y tengo un trabajo estable”, manifiesta.

“De lo que me arrepiento es haber hecho las cosas mal, porque muchos son Latin King, pero nunca se han involucrado en actos delictivos”, dijo.

“El destino le pone a uno en situaciones para más adelante aprender. Ahora tengo la mentalidad de crecer y ser cada día mejor. Las cosas siempre pasan por algo”. Romel Pinto definitivamente ahora es un rey sin trono.