Una riqueza real e invaluable que debe ser protegida

El Ángel- Espejo.- El esfuerzo y el cansancio no se comparan en nada con la grata experiencia de conocer semi ocultas realidades de nuestro Ecuador.

Tuve la suerte de acompañar al coordinador de la Fundación ALTROPICO, Santiago Levy y al ambientalista Víctor Obando, junto a los colegas periodistas Ricardo Cabezas, Lorena Erazo y Daniel Enríquez a un recorrido especial en el cantón Espejo, concretamente al enigmático cañón del Morán.

Conservación es la tarea
La Fundación ALTROPICO viene ejecutando un proyecto financiado por la Alianza para los Ecosistemas Críticos CEPF, en donde se trabaja para la elaboración de un Plan de Acción de especies de alto valor para la Conservación.

Fue digno de aplauso tener esa invitación para conocer las actividades de este proyecto, más aún cuando los ecuatorianos debemos demostrar un alto compromiso en la defensa del Medio Ambiente, la conservación de la Biodiversidad y el Agua.

Naturaleza viva
Desde la ciudad de Ibarra nos trasladamos hasta la comunidad de la Cortadera, en la zona de Goaltal, cantón Espejo, la parte alta cercana a Maldonado. Ahí desayunamos, recibimos una exposición resumida del proyecto y de las actividades que realiza la Fundación.

Luego de eso , emprendimos una caminata de aproximadamente 3 horas, de exigencia moderada, hasta llegar a las cabañas del Pailón, en el Bosque Protector Golondrinas.

En este sitio y luego de resbaladas, tropiezos y unas cuantas caídas, almorzamos (atún, galletas y un jugo) antes de realizar una exploración del área. Desde arriba de la montaña, a unos 3 000 msnm, se tiene una vista espectacular de lo que rodea a este sector natural emblemático que debe ser cuidado y protegido por las autoridades correspondientes, sin pretexto alguno.

Los tonos de color verde se conjugan con los sonidos propios de las especies animales que felizmente todavía existen, aunque varias de ellas están en peligro de extinción y de lo que se sabe, algunas ya han desparecido para siempre.

El retorno hasta las cabañas del Pailón fue sentido con cansancio, pues fueron otras 2 horas, aproximadamente hasta llegar a la Comunidad de Morán, donde fuimos atendidos amablemente por comuneros del lugar. Nos alimentamos con gallina de campo y tilapia y a pernoctar hasta el otro día.