Revolución etaria

juan rualesUna de las  aristas visibles de la Revolución Ciudadana es el “recambio generacional”. En efecto, desde Correa, que debe ser uno de los de menor edad  de nuestra historia, hasta la Presidenta de la Asamblea, la más joven en América Latina, además de   sus dos vicepresidentas,  varias ministras de estado y un sinnúmero de asambleístas, concejalas, gobernadoras y altas dirigentes  de la esfera técnico-política.

Esta “reingeniería”  etaria permite vislumbrar el surgimiento de un Ecuador joven, renovado, con visión futurista, versus ese Ecuador  esclerótico,  decadente, reaccionario,  anacrónico y curuchupa que le tenían al país al filo de la bancarrota. País de  ancianos enajenados, pero eso sí, bastante propensos a dejarse someter por las potencias extranjeras y que nos  mantuvieron por siglos como un verdadero “patio trasero del imperio”. Junto a este remozamiento  generacional,  se han dado otros no menos históricos;  el étnico y el de género. Nunca antes en la historia se les ha dado la importancia que se merecen  las mujeres y las “minorías étnicas”. Este país ya no es “blanco-macho-viejo centrista”, hoy se han abierto  puertas para que  jóvenes de todos los géneros, etnias, culturas y territorialidades se capaciten y pasen a ser protagonistas  de la historia y ya no las víctimas de ella.
Sin embargo, estas inclusiones no hacen por si mismas una verdadera revolución; los nuevos actores son buenos técnicos pero deben complementar su educación con una adecuada dosis de formación  ideológica y política acorde a los predicados de la revolución anunciada. Ser jóvenes,  mujeres, indios, negros o discapacitados no legitima un sistema que predica  cambios estructurales que son los que cualifican a una revolución verdadera. Sin un proceso ideológico revolucionario, estos  cambios  se quedarán en sutiles  reformismos para depurar un nuevo modelo de acumulación  del capital acorde con la globalización y su avidez de utilidades vertiginosas. Si bien es plausible este remozamiento etario, étnico y  generacional, lo será mejor si no se  excluye la experiencia de quienes han acumulado sabiduría a través de la experiencia, la que,  combinada con la ciencia y la tecnología, pueden generar una verdadera revolución integral que sea la puerta de la patria grande que anhelamos.

 

Juan F. Ruales
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