“Vivimos una pesadilla”, revelador relato de un trabajadora sexual en caso de altercado con un fiscal

El pasado martes 14 de abril, Andrés J., fiscal de Ibarra junto a dos ciudadanos Pedro G. y Alejandro H. fueron detenidos por estar involucrados en un presunto altercado con tres trabajadoras sexuales. Unas de las chicas habló para Diario EL NORTE para contarnos cómo sucedieron los hechos y además indicó que teme por su seguridad.

Relato
Unas de las trabajadoras sexuales que vivió esta pesadilla, mencionó exclusivamente para EL NORTE que estaban hospedadas aproximadamente 17 mujeres en un night club de Ibarra.

En horas de la tarde de ese mismo día les avisaron que se alisten ya que al sitio llegaban unos clientes preferenciales. “Iban a escoger un par de niñas pero no sabíamos quiénes eran, nos alistamos, no arreglamos y llegó la hora de presentarnos para que ellos eligieran”, contó la mujer.

De igual manera dijo que llegó una camioneta azul, y dos hombres entraron al lugar en donde estaban las mujeres. “En ese momento no sabía el nombre, no sabían que era un fiscal, el señor me señaló y dijo que yo fuera, me acerqué, eligieron a otras dos niñas y ellos indicaron que les gustaban las mujeres delgadas”, aseguró.

La mujer aseguró que les preguntaron la tarifa, entonces las tres mujeres les agregaron el tiempo que querían estar con ellas.

Al ser aproximadamente las 17:00, uno de los hombres les supo manifestar que requerían de sus servicios hasta las 19:00. “Ellos dijeron que sí, pero nosotras debíamos cobrar por anticipado, pero ellos nos dijeron que no tenían dinero, les dijimos que debían pagarnos antes de irnos porque tenemos que dejar el dinero en el lugar”.

La afectada asegura que “el fiscal sacó su teléfono y le marcó al dueño del lugar en donde trabajan las chicas y habló con él para indicarle que no tenía dinero pero que iba al cajero”. Entonces el dueño dijo que si porque era un buen cliente y las chicas si podían salir del lugar.

“Nosotras estábamos más confiadas sabiendo que era una persona conocida en el lugar y por el dueño, y pensamos que la plata no se iba a perder”, aseguró.

Subimos al carro y como ningún vehículo podía circular por la hora que estaban les detuvieron los policías, pero el señor (fiscal) como tenía sus contactos y los policías le conocían les hicieron continuar con su camino.

Posteriormente, la mujer agregó que empezaron a buscar una tienda para comprar licor y llegaron a una casa.Al llegar a la vivienda, estaba otro hombre esperándoles, con él ya eran tres hombres para las tres chicas a las que les llevaron. La mujer comenta que en el inmueble que había un asado prendido, música, y dos de ellos usaban un traje de motociclismo.

Luego empezaron a conocerse y a comer. “El fiscal indicó que quería tomar el servicio con una de mis compañeras, ellos bajaron para una de las habitaciones y los demás seguimos conversando”.

Después de un tiempo, la mujer aseguró que su compañera subió muy enojada a donde estaban todos e indicó que la estaba grabando mientras tenía relaciones sexuales.
“Yo le indique a uno de los señores que no estaba permitido grabar”.

Una de las mujeres aseguró que ya tenía que irse, entonces les indicaron a los ciudadanos que ya les llevaran a su lugar de trabajo y que les cancelaran el pago correspondiente porque ya era la hora del acuerdo.

Uno de los hombres grababa constantemente las cosas que hacían con las chicas, y una de ellas se molestó y le quitó el celular. Ellos ya mostraban una actitud agresiva, la mujer indicó que ya estaban pasados de copas ya que estaban tomando desde la mañana del día de los hechos.

La mujer empezó a llamar y se contactó con la esposa del propietario del sitio de donde trabajan quien le indicó que no les querían cancelar. “La contestación que tuve fue que es muy buen cliente, que no es capaz de nada malo”.

Con mucha desesperación empezó a llamar a otra persona para manifestarle que necesitan ayuda. Dijo que el hombre al que no se le devolvía el celular apareció nuevamente con una actitud muy grosera, y le amedrentó a la chica que tenía su teléfono y sacó un revólver. Inmediatamente la mujer le regresó el celular al ciudadano. La muchacha asegura que uno de los hombres le dio 20 dólares, las mujeres estaban escondidas detrás de la camioneta y empezaron a escuchar como cargaban el arma de fuego.

“Empezamos a llorar, vivimos una pesadilla, creí que íbamos a morir, pese a que llamé a los dueños, mi única alternativa fue llamar al 9-1-1”. Después, policiales llegaron a ayudarles y a ponerles a las mujeres a buen recaudo. Posteriormente la mujer puso la denuncia, ella salió de su lugar de trabajo porque se enteró que los involucrados quedaron libres.