Reunión pastoral zona Ibarra

En la parroquia eclesiástica de La Victoria, se realizó la reunión pastoral de la zona de Ibarra, presidió Monseñor Valter Maggi, asistimos los párrocos, se inició con la adoración al santísimo y la reflexión de nuestro Obispo, posteriormente se hizo una evaluación de las principales celebraciones litúrgicas realizadas en la ciudad de Ibarra, como expresiones vivas de la fe eclesial que unidos a toda la Iglesia se busca mantener en el calendario festivo religioso.

Acogiendo ciertas sugerencias se busca y motivar al Pueblo de Dios que peregrina en la  historia realizando la santificación en el aquí y ahora de la salvación eterna. También se pidió la elaboración del proyecto pastoral actual de cada parroquia para luego elaborar el programa diocesano de pastoral después de estudiar con la comunidad apostólica, esta forma democrática hace tomar en cuenta la responsabilidad de los laicos que como bautizados están llamados al apostolado misionero sea con el testimonio o en los diversos ministerios de comunión y participación eclesial. Ciertamente fruto del Espíritu Santo es el llamado a la conversión y anuncio de Jesús a todos los hombres. En la Iglesia, comunidad de creyentes, se da el encuentro de Dios con el hombre. El misterio de la Iglesia se vive en la dimensión universal de la  catolicidad, en el plano diocesano que muestra la particularidad de las comunidades y en el ámbito parroquial que está integrado por familias cristianas. La comunidad no es una estructura sino un ambiente de fe donde se hace efectiva y palpable la salvación de Jesús. La comunidad cristiana no es producto de una técnica o dinámica. Es obra del Espíritu y el vínculo es Dios con su amor derramado en nosotros. Finalmente se trató sobre la preparación y ejecución de la misión diocesana, la misma que será  efectuada por  los laicos comprometidos de las parroquias con la responsabilidad de los párrocos, con el estudio del manual del misionero se formará a esta importante obra de evangelización integrando todos los carismas y dones en bien de la urgente salida de los discípulos a las periferias para atraer a los alejados, indiferentes y desmotivados cristianos. El hombre no puede salvarse a sí mismo, el hombre es de naturaleza pecadora. El día que hombre quiso ser Dios en el paraíso se hundió en el absurdo. Tomando al magisterio eclesial estamos llamados católicos a ser discípulos y misioneros de Cristo en el mundo de hoy; tenemos que dar razones con nuestra fe para iluminar la vida y sociedad.

 

Padre Mauro Aguirre
ESPECIAL PARA “EL NORTE”