Reunión del Episcopado ecuatoriano

mauro aguirreEn una reunión extraordinaria, el episcopado ecuatoriano los días 2 y 3 de julio reflexionó sobre el importante tema: “la catequesis en la evangelización en el Ecuador”, buscando dar respuestas a muchas inquietudes pastorales en este campo, el mismo que como concibe el Papa Francisco: la educación y la catequesis están al servicio del crecimiento de la fe, partiendo del rol fundamental como primer anuncio o kerigma, la catequesis debe ocupar el centro de la actividad evangelizadora y de todo intento de renovación eclesial.


Dice el Papa, en la boca del catequista vuelve a resonar siempre el primer anuncio: Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte. Por ello también el sacerdote, como la Iglesia, debe crecer en la conciencia de su permanente necesidad de ser evangelizado.
Toda formación cristiana es ante todo la profundización del kerigma que se va haciendo cada vez más y mejor, que nunca deja de iluminar la tarea catequista y que permite comprender adecuadamente el sentido de cualquier tema que se desarrolle en la catequesis. Es el anuncio que responde al anhelo de infinito que hay en el todo corazón humano, este kerigma debe expresar el amor salvífico de Dios previo a la obligación moral y religiosa, que apele a la libertad, que posea unas notas de alegría, estímulo, vitalidad y una integridad armoniosa, esto exige al evangelizador ciertas actitudes que ayudan a acoger mejor el anuncio, cercanía, apertura al diálogo, paciencia, acogida cordial que no condena.
Iluminados de este mensaje del Papa Francisco, nuestros obispos ecuatorianos en las distintas jurisdicciones eclesiásticas buscarán responder al Pueblo de Dios y en especial a las familias para que se sostengan fielmente a la comunión eclesial y no se salgan a las fáciles propuestas de otros grupos religiosos que hacen proselitismo. Con el buen criterio valoremos la catequesis parroquial inculturada al hombre concreto, situado en el tiempo y en espacio, enraizado en una cultura determinada.

Padre Mauro Aguirre

ESPECIAL PARA “EL NORTE”