Respeto, solo respeto

Los continuos ataques a la prensa desde el poder, en lugar de curar heridas, profundiza el irrespeto de lado y lado. Ahora los ataques han recibido familiares fallecidos de quienes hoy dirigen un medio de comunicación impreso de la ciudad de Guayaquil y eso puede reproducir resentimientos antiguos, generar revanchismos, persecusiones y alusiones a personas y temas que el tiempo ya se encargó de borrar, pero que por asuntos eminentemente políticos, hoy se los actualiza peligrosamente.

Lo importante es que las actitudes equivocadas no nos alejen de la ponderación y el respeto que debe practicarse permanentemente cuando se hace buena política. Lo necesario es que en medio de la lucha, procuremos encontrar consensos. Es más, para nosotros, lo trascendente en el tiempo es el país y su necesidad de unidad y transparencia.  Muchos sectores con los cuales coincidimos, han expresado su preocupación por los ataques que se vienen desplegando en contra de los medios de comunicación independientes de este país. Lo grave es que ante los ojos de la población se presenta continuamente toda clase de amenazas; pero lo más grave es que se ha sumado, una campaña de desprestigio que intenta reabrir una causa judicial relacionada con la obra pública, por tanto ajena a las actividades del diario guayaquileño y la que por otra parte fue sentenciada hace más de 15 años. El país exige respeto, solo respeto.