Renán, sastre por naturaleza

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OTAVALO. Seguramente los mejores sastres del mundo se encuentren en Inglaterra, Italia o Francia. Sin la publicidad del caso, ni la fama que tienen, Renán Flores se jacta de ser el mejor de Otavalo. No precisamente él, lo dice, sino sus clientes.

Tiempo. Tiene 55 años de los cuales, 36 le ha dedicado a este trabajo. Aunque su profesión es chofer profesional, don Renán como lo conocen sus clientes está gustoso de lo que hace. No solo confecciona, sino que a larga la vida de la ropa que su clientela le lleva.

Geografía. Vive en el barrio Copacaba en el oriente de Otavalo desde hace 35 años. Su taller lo tiene junto con su esposa Gloria Albornoz. “No me gustó la agricultura, era muy duro en ese tiempo. Trabajaba sacando cabuya, por eso preferí este oficio”, recuerda con lujo de detalles el artesano nacido en la parroquia Selva Alegre.

De exportación. Sin contar con toda la parafernalia de la industria de la moda europea, él saca pecho con sus diseños. “He confeccionado varios ternos que se los han llevado a Estados Unidos, España, Alemania, Brasil, Argentina y otros países”, dice con orgullo.

Legado. A pesar de que la tecnología y la modernidad constante en el mundo, el oficio de sastre se niega a morir. Al menos ese es caso de don Renán al que constantemente le llega clientes para que arregle y confesiones los ternos.

Su sello. “Semanalmente puedo hacer dos ternos para hombre. Eso sí trabajando a tiempo completo”, comenta. La sastrería es uno oficio artesanales que ha sido heredados de generación en generación.