Rehabilitación y enseñanza en academia HOH

Es el mediodía, hora del almuerzo, los chicos de la sección de educación general básica Unidad Educativa H y H, luego de tomar sus alimentos van ocupando las mesas del comedor. 
Cada uno de los alumnos forma ordenada esperan, mientras tres personas que visten un uniforme color blanco sirven la comida. Mientras los chicos ingieren los alimentos, se escucha murmullos de sus conversaciones. Otra persona, ronda el salón, cuidando el comportamiento y orden. Luego del almuerzo tienen tiempo para descansar o jugar antes de regresar a las aulas.
A las 13:00, el sonido de la sirena les recuerda que deben volver a las aulas. Cristian C., es uno de los 165 alumnos que tiene la Unidad Educativa H y H, cuya misión es formar jóvenes con valores morales y cristianos, además de los conocimientos académicos en los que se destaca el inglés.
La oferta académica que tiene esta institución que está regentada por la Fundación Hacienda de la Esperanza, es educación inicial y bachillerato. Otra particularidad que tiene la institución es que un gran porcentaje de los alumnos tienen alguna discapacidad física o mental.    La Fundación tiene una escuela con 130 alumnos. De estos, casi el 50% tienen alguna discapacidad física y/o mental. El Centro tiene profesores capacitados y unos están entrenados en terapias para los niños que la necesitan.
 Justin Regar,  el presidente de la fundación, cuenta que este año graduarán por tercera ocasión a nuevos bachilleres.
La fundación Hacienda de la Esperanza llegó a Tabacundo en el año 2002.  
Aquí también funciona una casa hogar donde acogen a niños huérfanos, abandonados, víctimas de abusos o negligencia. Los pequeños que viven en el orfanatorios tienen todos los cuidados que los pequeños requieren, desde el amor de una familia hasta la preparación académica. La Fundación Hacienda de Esperanza depende en gran medida de donaciones personales de miembros de iglesias cristianas de Estados Unidos.