Recuperación de identidad

La identidad no es entelequia: Está constituida por íconos, manifestaciones, valores, recuerdos, formas de relacionamiento social, tabúes, fobias, mitos, leyendas, costumbres, idiomas, hablares, diverso géneros artísticos, supersticiones, en fin, un sinfín de asuntos articulados por los invisibles hilos de la historia que dan a los pueblos la peculiaridad que los diferencia de otros, aun cuando comparta muchas aristas con los demás. No es una adscripción política, sí ideológica. No se trata de “estar” en una identidad, sino “ser” ella; padecerla y luchar por su salvaguarda, investigarla y rescatarla para ponerla en el tren de la historia no en su contra. Me vienen estas reflexiones a propósito de un evento realizado en El Lechero el sábado 17 en el que se mezclaron sanas intenciones, mucha novelería y esnobismo, mucha teatralidad, morbo turístico y poca solidaridad intercultural. De todas maneras, creo que despertó cierto interés real en la comunidad, pues debe ser ella la protagonista de todo proceso de defensa y rescate de El Lechero, siempre y cuando se lo conciba no solo como un “árbol”, sino como el epicentro identitario de un complejo cultural que abarca el gran Pucará sobre el que se asienta y el conjunto de bienes, valores y manifestaciones que aún se conservan y que deben ser los niños y jóvenes quienes primero los conozcan si se quiere salvaguardar su importancia identitaria. Me alegra que hayan aparecido nuevos guardianes de El Lechero legendario, no están descubriendo el agua tibia, ese proceso lo iniciamos unos pocos utópicos hace más de medio siglo atrás.