Recuerdan a su familia con oración y flores

portadilla-carchiPor tradición y costumbre cada 2 de noviembre, las personas acuden a los cementerios para visitar y hacer una oración a sus familiares fallecidos, con el objetivo de recordarlos.

Es por eso que ayer, desde muy temprano en el cementerio de San Gabriel llegaban personas con flores y tarjetas en las manos. En esta tradición los comerciantes también aprovechan para hacer las ventas de flores; además, niños y grandes alquilaban y pintaban las lápidas de los difuntos. Mientras arreglaba la bóveda de su mamá y de su papá, con flores, Susana Hernández los recordaba junto a su esposo. Ella llegó desde las ocho de la mañana, cuenta que siempre los visita, les reza y les pone flores. Marcelo Puentestar, subido en una escalera adornaba la bóveda de su papá que cada año llega a visitarlo. Desde el sábado asistió al cementerio para hacerle una limpieza y pintarlo, para que en el día de los difuntos (ayer) este bien decorada con flores, esta última las ubicó ayer junto a su hijo y su otro padre, “rezamos una oración para que Dios lo tenga en su gloria”. FAMILIA Mayra Arcos conversaba con su hermano Patricio, mientras él pintaba de blanco la Cruz de su hermana y de negro el nombre “Camila”, estos dos hermanos dicen que cada año van hasta el cementerio “para nosotros todos los años es la tradición de venir acá, pintar la cruz y las letras de mi hermanita”. Mayra cuenta que cuando no puede ir a visitar a su hermanita lo hace otra hermana, pero el hermano siempre asiste a la tradición, ya que es el encargado de hacer las letras, que después de que esté acabado llevan las flores con el resto de la familia. “Cada que venimos aquí con mi familia tienen en su mente una oración”. Mayra y su familia, por tradición visitan a su hermanita cada dos de noviembre. El resto del año lo hace constantemente. Laura Romero, es de San Gabriel pero vive en Quito. Parada frente a la tumba de sus nietas esperaba a que tres niños terminen de arreglar, limpiar y pintar la lápida, Laura cuenta que cada año llega con sus hijos a rezarle y recordar a su esposo, papá de sus hijos, a quien también tiene en el cementerio, “ellos vienen a ver a su papacito y yo vengo a ver a mi esposo y a mi mamacita también”, tiene cuatro nietas en el cementerio de San Gabriel, “visito a todos mi familiares” Tres hermanos de apellido Tulcán llegaron desde Quito, esperaban encontrarse con el resto de la familia para limpiar y poner flores en la tumba de su papá, “cada año venimos por tradición”. Hace 25 años, la mamá de Silvia Huertas tenía el negocio de flores a una cuadra del cementerio, “mi mamá falleció hace dos años y cogí la posta, sabía del arte y seguí trabajando”, ella llega cada año con su esposo, vende arreglos florales naturales y artificiales, una de sus especializaciones.